17/05/07

Indecisiones

Cuando desperté a la mañana siguiente me conecté un momento y apareció Samuel.
- ¿Quieres que tomemos un café? –dijo.
- Mejor comemos algo, que estoy tan furiosa que mordería al perro.
- Te dejaré que me muerdas a mí (no sé si iba con segundas).
- Intentaré no hacerlo (eso sí iba con segundas).
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Estuvimos toda la comida criticándolos. Yo hablé de Koldo, él de V, la chica de sus sueños. Los pusimos a caldo a los dos, no entendíamos su actitud y al menos, despotricando, nos reímos bastante. Cuando llegamos a casa él empezó a besarme, pero a mí no me apetecía nada, así que le dije de poner una película y él accedió buenamente, como siempre.

El fin de semana siguiente salí con César –él ya dije que sería una excepción a mi etapa de descanso y receso-. Nos había quedado pendiente aquella noche en que se le complicó el tema en su trabajo.

Le hablé de mi nueva teoría, esa de buscar una pareja estable que no fuera formal, y además, que me hiciera sentir, al menos, un gusanillo. Dijo que eso era imposible, que nunca se sabe dónde está el límite de querer pasar a ser formal, que si además existía gusanillo, esto lo hacía más difícil todavía. Seguramente tiene razón. Y además añadió que ni él ni yo estábamos hechos para eso.

A las 2.30 de la mañana aún seguíamos hablando y yo estaba cansada. Me hubiera gustado que se fuera a su casa en ese momento. Bone, estás muy mal, ya lo veo –me dije. Eso de cansarme hasta de César me indica el grado de saturación al que he llegado.

Este último fin de semana, libre para mí, nuevamente salí con Samuel. Algunas frases suyas me pusieron en alerta. Me comentó que había hablado con su ex y que le había dicho que él estaba ahora con una divorciada y dos hijos (recordemos que tiene 17 años menos que yo). Al ver la cara de estupor con que me lo miré, se apresuró a añadir: “Bueno, quien dice estar… es una manera de hablar”.

Empecé a pensar que como él mismo reconoce, es el protagonista de mi nueva teoría. Sólo que le falta un detalle, un pequeñísimo detalle: no estoy enamorada de él, ni tan siquiera siento un gusanillo. Así que decidí que también tenía que cortar con eso.

Ayer mismo, que lo encontré conectado se lo solté.
- No podremos salir el fin de semana que nos toca, no puede ser que todos los fines de semana que tengo libres salga contigo, parece que tengamos una relación.
- Yo he pensado lo mismo –enseguida dijo.

¿Cómo que ha pensado lo mismo?, si me dice que tiene mis fechas libres anotadas en su calendario, si me ha dicho si quiero irme con él de vacaciones, si programa mis salidas de sábado y domingo, si…

- Entonces si has pensado lo mismo que yo no hay ningún problema.
- Bueno, cuando quieras sabes que puedes contar conmigo. Pero déjame que te haga una pregunta: ¿has quedado con alguien?.
- No, no he quedado con nadie, pero quiero tener la tranquilidad de poder hacerlo si me apetece.
- Vale, tú ya me dirás y yo miraré mi agenda.

Vayaaaa, ya se ha picado.

Resulta que el señor se enamorisca de V, ella parece jugar con él (al menos yo le soy sincera). Él me dice que si ella le hace caso dejará de verme a mí, pero claro… ella no se decide. Salieron el viernes por la noche, cenaron, tomaron una copa y cada uno a su casa. El sábado sale conmigo, cenamos, tomamos una copa, acaba en mi casa, duerme conmigo, desayuna conmigo, vamos a la playa, come conmigo, hace la siesta conmigo…. y dice que mantiene la ilusión por ella. ¡Inocente!. ¿Y sincero?.

Hace unos días me dijo:
- Aún voy a ser yo tu amor de verano, y más tiempo, si me dejas.
- Lo siento, pero me gustaría tener más de un amor de verano –mentí.
- Disculpa.

¿Es que yo no hablo claro?. Durante la semana pasada tres veces me saltó con: “¿Seguro que no quieres casarte conmigo?”.Ya sé que va en broma, pero a la tercera le dije: “¿Me estás tirando los tejos o qué?”. Naturalmente dijo que no.

- Creo que aún te gusta Koldo, pero yo no quiero ser tan patético como él.

06/05/07

Amarga victoria

Aunque parezca increíble, ese fin de semana me comporté, y me quedé en casa conmigo misma. Ofertas no me faltaron, porque está comprobado que cuando uno está receptivo a recibir ofertas, éstas no llegan; y cuando no las quiere, ahí están en avalancha. Es como aquello de morirte por tener pareja, y entonces no ligar ni pagando, y cuando la tienes, te salen moscones por todas partes.

Tuve que decirle que no a Jaime, por tercera vez (creí que ya había entendido que no quería salir más). Le dije que no a Isaac con un correo un poco desagradable. También, aunque un poco más sutil, le dije que no a Armando.

Pero el colofón se lo llevó Koldo.
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Desde aquella noche en la que me volvió a dejar plantada con sólo un “No estoy animado”, cuando faltaban dos horas para encontrarnos, nunca más había sabido nada más de él, y eso que nos habíamos encontrado en el msn más de una vez. Pero había salido sin ni saludarme.

Así que me sorprendió encontrarme un correo suyo, y además bastante directo: “¿Estás sola esta noche?, ¿quieres que nos veamos?”. Sí, lo estaba, pero no le contesté. Al poco rato, otro: “Eooooo”. Yo nada.

Me eché mano al bolsillo, mi móvil estaba vibrando. Había dos sms. Los dos suyos: “¿Qué tal estás?”. Por educación, ya que eso sí lo tengo, le contesté: “Bien, ¿y tú?”.

Volvió a sonar un sms:
Koldo: ¿Quieres que nos veamos?. Paso por tu casa a las 11.00.
Mira que bien, ya lo da por supuesto, incluso me pone el horario.
BdG: No, gracias, ya tuve bastante la última vez con tu plantón.
Koldo: Te prometo que esta vez no te plantaré. Traeré una película.
BdG: No quiero quedar más contigo.

Aunque no lo parezca, me cuesta soltarlo así. Y menos con alguien que hace sólo pocos meses me había interesado.

Silencio.

Cuando ya era de noche me conecté con el portátil delante de la TV. Apareció conectado y... ¡milagro! me saludó.

Eran las 10.30 cuando empezamos a hablar, y las 11.45 cuando nos despedíamos del msn, así que no voy a alargarme mucho con la conversación. Sólo los rasgos más llamativos. Empezó a hablar de las ganas que tenía de verme, que no sólo era sexo, que traería una peli y hablaríamos.
- No, lo siento, pero no –le dije.
- Soy idiota lo sé.
- Un poco sí –añadí.
- Yo quiero verte, que compartamos una película, follar contigo... dormir contigo.

Luego empezó a hablarme del trabajo, de lo muy liado que había estado, de los problemas que tenía.
- Mañana es fiesta, no tendría que irme corriendo como la última vez.
- No, esta noche dormiré sola.
- Tú quieres, lo sé.
- Estoy harta de las relaciones que estoy teniendo últimamente. No quiero que se repita más la historia. Y ni tan siquiera sé porqué me gustabas –añadí.
- Y aún te gusto.
Ahí ya me picó.
- No, ya no. No te confundas.
- Todavía un poco. Si vengo, me abres la puerta, ¿no?.
- No.
- Bone, por favor. No te quiero sólo para acostarme contigo, no sabes lo que he llegado a pensar en ti.
¡Cuánto hubiera dado por oír eso de su boca hace 4 meses!. Aunque ya sé que lo que le pasa ahora es que está encoñado, nada más, aunque quiera disfrazarlo.

- Es que si no he quedado contigo estos días es porque no tenía tiempo y no querías que pensaras que sólo quería sexo contigo. Yo quiero quedar contigo para hacer cosas.
- Lo siento, todo esto tendrías que haberlo pensado antes.
- Lo he pasado mal en el trabajo este mes pasado, y no quería pasar por tu casa y rayarte con el tema. Pero si me dejas te lo contaré un día... Hoy, por ejemplo.
- No, no me lo hagas repetir más. No quiero quedar contigo.
Y cuando le decía esto no sentía ningún tipo de satisfacción.
- Quiero verte hoy, quiero estar toda la noche contigo, y tú también me quieres ver a mí.
- ...
- Sé que quieres verme. Los dos queremos quedar. Tenemos una vida, no la desperdiciemos.
¿Ahora me dice eso?. ¿No fue él quien me plantó la primera vez diciendo que no tenía sentido que nos viéramos más, que no teníamos ningún futuro juntos?.

- Hacemos una cosa, te lo piensas, me desconecto, y me mandas un sms diciéndome qué hago.

Me metí en la cama, y era tal mi cansancio que me quedé dormida. Me despertó un mensaje en el móvil a las 12.30.
Koldo: No me has dicho nada.
BdG: Te lo he dicho antes, no quiero quedar.
Koldo: Vengo, y me abres.
BdG: No vengas, no quiero malos rollos.
Koldo: Bone, please.
BdG: Buenas noches.

Me costó volverme a dormir, pero cuando lo hice, fue con un amargo sabor, ni tan siquiera fue victoria.