« 2007-08 | Página de inicio | 2007-10 »
30/09/07
Un poco de todo
Ya hablé de Cosme alguna vez. De mi edad, de fuera de mi ciudad, provincia e, incluso, Autonomía, pero me cayó simpático el mensaje que me mandó al intentar contactar conmigo. Por aquel entonces (hará nueve meses) él se presentaba como viudo. Después de muchas conversaciones bastante divertidas y amenas desapareció sin mediar palabra, pero sí dejándome la foto de su “familia”, parecía que de viudo nada.
En Julio regresó, confesándome que aparte de viudo era también casado (vaya usted a saber si lo de viudo es cierto o no). Me contó que iba a separarse de su mujer, pues había reintentado arreglar las cosas con ella y no había funcionado. Dijo que yo le interesaba y por eso me había buscado, pese a que ambos nos habíamos eliminado ya del Messenger. Yo ya ni creo ni dejo de creer, sólo escucho o, en este caso, leo, y luego ya se verá. Durante este tiempo me ha estado contando lo difícil que es para un hombre de su edad volver a empezar, y la verdad es que nos hemos sentido bien hablando. Hace unas semanas me dijo que ya se había separado y que ahora podíamos conocernos, sólo se trataba de hacer algunos kilómetros los dos, y encontrarnos en un punto medio.

Habíamos fijado este fin de semana para este encuentro, pero al final se anuló.
- Si me lo puedo arreglar ya te lo diré a última hora –dijo.
- De eso nada, si puedes me lo dices ya, y si no, lo dejamos para otro día –dije- no quiero quedarme el fin de semana encerrada en casa, esperando.
Estoy harta de que ellos dispongan o crean que pueden disponer.
- ¿Estás desesperada? –soltó.
- Para nada, al contrario, tengo con quien salir y no estoy a disposición de última hora.
- Vale, muy bien, pues sal, sal y folla.
Ya empezamos. La otra vez, cuando desapareció ya lo dije por aquí: si hay dos cosas que no soporto son hombres posesivos y mentirosos, y él tenía todas las gracias. Aún no nos conocemos en persona, sólo sabemos de nosotros lo que nos hemos contado, él me estuvo mintiendo -“sólo callando”- [dice él], y ¿ya empieza con reclamaciones?.
- ¿Acaso te molesta?.
- Buenoooo.... –dijo después de un silencio.
- Pues no debería. Tú ya me has demostrado que no eres un santo.
- Tienes razón, disculpa, no debería haber dicho eso. Pero esto no quiere decir que no me joda.
Pues vale.
Al final salí, pero con Iñigo. Quedó conmigo a pesar de que le mandé un mensaje a última hora. La verdad es que aunque no sienta ese cosquilleo que busco, me siento bien con él. Me parece simpático, conversador, inteligente, cariñoso, no me pide explicaciones ni yo a él, y realmente se me pasan las horas. Eran casi las cinco cuando se iba de mi casa.
Pero Koldo, no creáis que se conformó con mi última negativa. El sábado por la tarde me mandó un mensaje preguntándome que qué iba a hacer esa noche. “Ya he quedado”, repetí [parece que si eso sigue así, tendré que grabarme ese mensaje en el móvil como “mensajes predeterminados”]. Ahora viene lo bueno, me manda un nuevo mensaje.
Koldo: ¿Querrás quedar conmigo después?.
BdG: A ti se te han acabado las oportunidades [contesto alucinada]
Y como ya viene siendo su costumbre, escribe:
Koldo: ¿Quieres?.
Bueno, aquí ya me indigné, así que me senté delante del ordenador al ver que él estaba conectado y tecleando con furia escribí:
Mira, escúchame bien, NO QUIERO VOLVER A QUEDAR CONTIGO nunca más.
Veo que él escribe, y aparece en mi pantalla:
¿Por?.
18:20 Permalink | Comentarios (5) | Enviar a Email
24/09/07
Tecleando
Miriam, mi amiga siempre me dice que debo llamar a César y salir con él. Yo nunca llamo a nadie, y además, con César lo tengo muy claro. Yo no le llamo, él no me llama, pero cuando nos encontramos siempre acabamos quedando. Así, que el viernes, después de casi tres meses, coincidimos.
- Bueno, ya sabes que cuando no se planean las cosas es cuando mejor salen. Y más viniendo de mí -dijo él.
- No está mal tampoco, conociéndote ya lo sé –respondí.
- Lo dices como diciendo... “no tienes remedio”. Te digo yo que si lo supieras de una semana perdería hasta la gracia.
- Algo así –reí– yo no me quejo.
Y estuvimos recordando las veces que había estado en casa, estando los niños dormidos. Es con el único que lo he hecho, al único que he dejado entrar estando ellos (exceptuando una noche que dejé entrar a Koldo, cuando aún creía que había algo que podía llegar a ser interesante entre nosotros). Sólo que a César y a mí nunca nos pillaron.
- Es que no lo pensamos, es que nos da el calentón y decimos “vamos ya” –recordó.
- Y como siempre nos da...
- Eso ya no lo puedo controlar, creo que ya es por naturaleza que me sale contigo. Ahora mismo, recordando tu sofá... Deja que te vea de cuerpo entero.
Me levanté algo tímidamente.
- Digo... esta mujer se me ha puesto a más no poder.
[Yo, sinceramente, aún no entiendo cómo puede pensar eso de mí, pero se agradece].
Ejem, total, que como siempre... acabó en casa. [Esta vez no había niños].

Otro de los chicos que me recomienda Miriam es Celso. Nunca he estado con él, pero siempre me ha sorprendido su interés por mi. Cuando me mandó la primera foto me sorprendió gratamente. Era muy joven, más que ninguno de los que conozco. Tan joven que ni se me pasaba por la cabeza que él pudiera sentirse interesado por mí, tan joven y atractivo que nunca imaginé que pudiéramos tener nada más que un tonteo por Internet. Llevamos así tres años, y lo que empezó con algunas conversaciones e intercambio de fotos, siguió, con el tiempo, con mensajes al móvil diciéndome que pensaba en mí, aunque eso me sorprendiera.
Celso no es como César. Los dos son muy atractivos, eso está claro. César es rubio de ojos verdes, cuerpo de gimnasio, aunque nada creído, y muy, muy simpático. Celso tiene un estilo más hippie. También con ojos verdes [es que me matan los que tienen los ojos verdes], su cuerpo no es como el de César, no está hecho a base de gimnasio, pero los dos me gustan mucho. Lleva una temporada diciendo que me quiere conocer, pero por otro lado sé que no acaba de ser cierto. El es tímido –dice-, yo también lo soy, y después de tres años, ahora me costaría poder hacerlo.
Viernes noche me mandó un sms: “¿Estás sola este fin de semana?. Porque se me había ocurrido hacer una locura hoy. La verdad es que hoy lo tengo bastante claro”.”No estoy en casa”, mentí. La verdad es que ahora yo no estoy preparada para eso.
Por otro lado, sigue la historia de Koldo.
No había sabido nada de él desde el último mensaje (fin de semana anterior). Este viernes, mientras hablo con César, nuevo sms.
Koldo: Hola,¿qué tal? ¿hoy estás sola?.
BdG: He quedado.
Aun no era cierto que lo hubiera hecho, pero tanto me daba si quedaba o no, lo que no quería era darle a él la oportunidad.
Koldo (a la 1.20 de la madrugada): Hola Bone, ¿quieres quedar ahora?.
BdG: [De nuevo sin respuesta].
Si le digo que he quedado, ¿a qué viene llamarme de madrugada? ¿acaso no me cree? ¿acaso cree que soy incapaz de estar con alguien que no sea él?.
El sábado salí con mis hijos para pasar el fin de semana fuera. No iba a regresar hasta el lunes por la tarde, pues en mi ciudad era festivo ese día.
Domingo tarde:
Koldo: Hola Bone, ¿qué tal? ¿hoy estarás sola?. [Y dale con si estaré sola].
BdG: Estoy fuera de fin de semana.
Koldo: Pero...¿llegas hoy?.
BdG: No.
Lunes tarde:
Koldo: ¿Estás en casa? ¿quieres quedar?.
BdG: [Sin respuesta].
Koldo: Eooo, ¿estás?
BdG: Estoy con los niños.
Koldo: ¿Y mañana? ¿quieres dormir conmigo?.
¿Dormir? ¿desde cuando quería pasar más de una hora conmigo?.
BdG: ¿A qué viene tanto interés ahora?.

Fue una pregunta con intención. Quería que se mojara un poco, que fuera capaz de reconocer que le gustaba algo, o, si mucho me apuras, que fuera al menos sincero y reconociera que aunque fuera sexualmente, le atraía. Pero sabía cual sería su respuesta. Es más, no me equivoqué en sus palabras exactas, sabía cuáles serían: "¿Quieres o no?".
Koldo: ¿Quieres o no?.
Era una respuesta prepotente. Da por supuesto que me está haciendo un favor, pero lo que está claro es que no le necesito, tal vez me necesite más él a mí. Puedo reconocer que me gustaba sexualmente, pero yo a él también, sino, no insistiría como lo hace. Por lo tanto, como mucho, se trataría de un favor mutuo.
BdG: Tengo a mis hijos conmigo.
Koldo: ¿Y el jueves?.
BdG: [Sin respuesta].
Koldo: ¿No quieres dormir conmigo?.
BdG: Un poco tarde ya, ¿no te parece?. Has pasado de mí todo este tiempo.
Quizá, ingenuamente, esperaba una disculpa por su parte, un poco de humildad, pero sólo repitió:
Koldo: ¿Quieres o no?.
Mi respuesta fue rápida, clara y concisa.
BdG: No, ya no.
23:45 Permalink | Comentarios (9) | Enviar a Email
17/09/07
Y la historia se repite
El pasado viernes volví a salir con Iñigo, pero ya no sentí el interés por mi parte, que había estado teniendo estos últimos días. ¡Mierda!, ¿por qué siempre me pasará esto?. Estuvo bien, como siempre, salimos a tomar algo cerca de mi casa, charlamos un montón y se me pasó el tiempo volando, pero… me daba igual quedar que no quedar. Aunque nos estamos viendo más a menudo de lo acostumbrado, no creo que él quisiera nada serio conmigo –lo que me consuela bastante, por otra parte– ya que él me había contado que había estado saliendo últimamente con una, pero había visto que no estaba hecho para compromisos.
Además, está el tema de la alergia a los gatos., y no quiero prescindir de los míos. Y otro problema: la edad. Sabe que soy mayor que él, pero supone que solamente en cuatro o cinco años, cuando en realidad son trece. En la época en que lo conocí yo manifestaba ser algo más joven de lo que soy realmente, hasta que decidí dejar de hacerlo, pero nunca salió el tema para aclarar la situación, así que después de casi tres años, no sé qué pensaría si le dijera la verdad. De todos modos, está claro que ese no es el problema, el problema es mi poca capacidad para que me dure el entusiasmo.

Respecto a Koldo me gustaría aclarar que realmente sé cómo es, y que soy consciente totalmente de la situación. El hecho de que se trate (o trataba) de una relación solamente de sexo no me importaba demasiado. De hecho, si no busco un compromiso, ¿en qué se quedan las relaciones que pueda tener? pues en relaciones sólo basadas en sexo. Así ha venido siendo estos tres últimos años, pero al menos con los demás, con todos mis chicos del calendario había cine, cenas, copas, teatro, playa, incluso algún fin de semana y, por supuesto, sexo. La única diferencia era que no había una continuidad estipulada ni fidelidad por ninguna de las dos partes.
He repetido hasta la saciedad que por Koldo, en un principio, allá por el diciembre del año pasado, hubiera cambiado esa rutina (gran error hubiera cometido), pero él lo estropeó ya desde el principio, y acabó convirtiéndose en una relación solamente sexual, pues nunca salíamos de casa, mejor dicho, de la cama, pues su frase estereotipada de “vemos una película y hablamos” era sólo eso: una frase.
No es el hecho de que fuera ese tipo de relación lo que me molestara, sino que siempre fuera cuando a él le viniera en gana, y mucho peor aún, que me lo anulara casi siempre pocos minutos antes de que se produjera la cita, y eso sí que va a ser que no. “No quiero sólo sexo” repetía él una y otra vez, sin embargo, no demostraba otra cosa. “Lo mismo podría decir yo de ti”, se escudaba siempre. Persona de nula conversación, lo que me hacía pensar que tampoco hubiéramos durado demasiado si hubiera ido como yo hubiera deseado en un principio.
Es fácil opinar cuando no se está en medio. Todos lo hacemos de los demás, todos vemos la paja en el ojo ajeno, pero yo soy consciente de la viga que llevo en el mío (será por eso que cada vez veo peor). De todos modos, mi decisión está tomada, y no creo que se merezca que le dedique ni un minuto más de mi tiempo. Es ahora cuando empezará su insistencia, lo sé. De hecho, ya ha empezado.
Jueves noche, sms:
Koldo: Hola, ¿qué tal? ¿estás sola?.
BdG: No.
Viernes noche, sms:
Koldo: Hola, ¿qué haces hoy? ¿estarás sola? ¿puedo venir?.
BdG: He quedado.
Viernes (2:14 de la madrugada), sms:
Koldo: Hola, ¿estás despierta?.
BdG: [Sin respuesta, aunque podría haber contestado: Sí, pero acompañada.]
12:04 Permalink | Comentarios (10) | Enviar a Email
11/09/07
Caigo, caigo y vuelvo a caer
Mentiría si no dijera que esperaba que Iñigo volviera a llamarme en cuanto regresara de sus vacaciones. También mentiría si dijera que no intuía que lo haría.
Así que cuando vi el sms en el móvil diciéndome que aquel día estaba en mi ciudad y si quería o podía quedar, él estaría encantado, me hizo sentir realmente bien. La pena es que mis hijos acababan de llegar de unas vacaciones de dos meses fuera (dos meses bastante desaprovechados por mi parte, todo hay que decirlo), y los tenía en casa. Me mandó otro diciéndome que el domingo ya iba a regresar y que aunque fuera un rato, tal vez pudiéramos vernos.
No contesté a ese segundo mensaje pues aunque el domingo los niños estaban con su padre, no sabía yo a qué hora me los devolvería. Domingo tarde me lo pasé sola, y por la noche, mi ex me dijo que se quedaban a dormir en su casa [Y eso porque yo le llamé preguntando porqué tardaban tanto]. ¡Qué manía tiene el hombre de organizarme la vida!. Me senté entonces delante del ordenador, y vi a Iñigo conectado; al decirle que estaba sola, me dijo:
- No me lo digas dos veces, que me acerco rápido, eh.
- ¿Quieres que mañana vayamos zombies a trabajar como la última vez?.
- Yo me lo pasé genial y ya dormiremos cuando nos muramos, ¿no?.
Así que al cabo de un rato estaba en mi casa. Debe hacer más o menos dos años que nos conocemos, incluso más, y siempre hemos mantenido una relación cordial. Es de los únicos que me felicita la Navidad o el día de mi Santo, pero estos dos últimos encuentros han sido diferentes; quizá me equivoque, pero lo he sentido más cercano a mí. Frases susurradas como “estás tan bien como siempre” o “me encanta estar contigo”, que podrían ser banales, pero que nunca había escuchado de su boca, me hacían sentir bien, más que nada porque las sentía como sinceras.
Veremos si se repite, aunque yo espero que sí.

Aunque el títtulo del post viene a cuento de otro tema. A todo esto, la última vez que estuve con Koldo fue el día siguiente al que mis hijos se habían marchado de vacaciones. Había sido como siempre: muy bien en sexo, nefasto en relación. Él se había ido deprisa diciendo que más que sexo le hubiera gustado que quedáramos para tomar algo [¡qué cínico!].
Un mes después de eso, aún sabiendo que mis hijos estaban fuera todo ese tiempo, no había vuelto a dar señales de vida hasta que un día coincidimos en el msn:
- ¿Quieres quedar algún día? ¿el domingo?.
- De aquí a domingo ya habrás cambiado de opinión –le dije bastante seca.
- Vengo, cenamos, vemos una peli y ....
- Siempre dices lo mismo, y luego... ni cena ni peli, no hace falta que nos engañemos.
- Y si aparte de domingo, vengo hoy?. Me apetece mucho verte. Me muero por estar contigo.
- Tú y tus neuras, no hay quien te entienda.
- Ahora vengo, ¿vale?.
No me dio mucho tiempo a opinar, siempre dando por supuesto que yo no podía pasar sin quedar con él. ¡Qué equivocado estaba!. Al poco se conecta de nuevo.
- ¿Qué pasa ahora? –le dije imaginando la respuesta.
- Acabo de recordar que había quedado a las 7.
- Estás pirado.
- ¿En serio lo piensas?. Bueno, te dejo, guapa, ya hablamos.
Como os podéis imaginar mi irritación fue tremenda. Y no porque sintiera nada por Koldo, sino porque él había dado por supuesto que me moría por verlo, y él hacía y deshacía como le venía en gana. Y lo peor de todo es que estoy segura que no lo hace a posta, pero no puedo soportarlo.
Mes y medio después de esta conversación, o sea, anteayer. Sms de Koldo.
Koldo: ¿Qué haces esta noche?.
BdG: Tengo niños.
Y os preguntareis porqué le contesto. Tenéis razón, voy a dejar de hacerlo, ¿para qué malgastar un sms con él si no tengo nada que decirle?. Pero hasta anteayer aún no había tomado esa decisión. Después le encontré conectado.
- ¿Quieres quedar conmigo la semana que viene? –dijo hablándome después de un mes y medio de ignorarme cuando me veía conectada.
- ¿La semana que viene? ¿para qué? ¿para que te dé tiempo a cambiar de opinión veinte veces?.
- ¿Por qué lo dices? ¿quieres quedar antes?. ¿Quieres quedar hoy? –añadió.
- No, tengo niños.
- Pues mañana. ¿Querrás que follemos?
- Para eso vienes, ¿no? –le dije secamente.
- ¿No te molesta?.
- Ya sé que sólo me quieres para eso. Es cuestión de asumirlo.
- No te quiero sólo para eso. Yo podría pensar lo mismo de ti [¡Hay que tenerlos cuadrados!].
- Es lo que tú me has demostrado desde que nos conocemos.
- Pues a mi no me gusta que sea así. Podríamos quedar y sólo hablar.
- Eso no te lo crees ni tú.
- Es que me pones a mil. Veámonos esta noche, cuando tus hijos duerman. Y mañana también.
- No me fío de ti, dudo mucho que vayas a cumplir eso.
- ¿Quedamos para mañana?
- Depende de los niños [Soy imbécil, lo sé].
- Pero sólo para hablar y tomar algo. En serio te lo digo. Me voy, nos vemos mañana.
[¿Y hoy?, no estabas hablando hace unos minutos de hoy?. ¿Qué ha pasado? ¿Se ha hecho el clic en tu cabeza que te lo ha hecho olvidar?]. Da igual, paso.
¡Ah, eso sí!, mañana ni hablar, eso te lo digo yo.
Puede que nadie me crea, porque yo caigo y caigo aunque sea consciente de ello, pero estoy convencida de que ésta ha sido la última vez. Pero, lo que si me alegra es ver que me importa un rábano, por no decir algo peor.
13:26 Permalink | Comentarios (10) | Enviar a Email


