23/11/07

Estoy que muerdo

¡Hombres, hombres!

Nadie dijo que fuera fácil, eso es verdad.

Antes que nada decir que desde esta semana soy una mujer divorciada. A mi ex marido le entraron las prisas por casarse –sin recordar que no estábamos divorciados-, pero de la misma forma que quiso casarse, ahora ha decidido que no, así de impulsivo es el hombre, después de todo, nosotros nos casamos a los 11 meses de conocernos.
53a61f81090b3b99bdb8559012b92277.jpg
Bueno, estábamos en lo difícil que resulta entenderse con los hombres.

Ya hablaba en otros posts de las relaciones incongruentes que mantenía, o ellos pretendían mantener, con Koldo y Ernest (que pueden andar de la mano últimamente). No entraré, nuevamente, en el hecho de que continuamente me bombardeen a mensajes (básicamente Koldo), un poco menos Ernest (pues sus mensajes tardan dos meses en llegar), pero para acabar, los dos, anulando la cita al final. Ernest se lo curra un poco más, al menos pone una excusa –difícil de creer a estas alturas– pero Koldo no se toma ni la molestia.

Mi lista de “amigos” es cada vez más corta. No sé si será que cada vez me queda menos paciencia.

Este fin de semana he quedado con Iñigo, uno de los pocos que se salva de la quema. Esta mañana, al llegar a la oficina me encuentro conectado a Cosme. Me pregunta qué hago el fin de semana, y se lo digo tranquilamente.
- ¿Y por qué quedas con él y no conmigo? –pregunta.
- Porque tú no me lo has pedido, y a él lo tengo más cerca (Cosme vive, exactamente, a 547 km de mi ciudad).
- Pero podríamos quedar a medio camino –insinúa.
- Sí, si lo hubiéramos hablado antes.

En fin, que nos hemos metido en una discusión donde lo que ha prevalecido es lo frívola que soy yo (a su entender) y lo machista que es él (al mío).

Entiendo perfectamente que no quiera quedar conmigo hoy si mañana tengo que volver a estar aquí para salir con otra persona. Pero, al fin y al cabo, él y yo no tenemos ningún compromiso, de hecho, no nos conocemos. Se ha despedido de mí bruscamente, quejándose de que le meto en el mismo saco que a todos los demás. “Como si me conocieras de ayer” –ha dicho.

Pero… ¿acaso debo recordarle su trayectoria para conmigo?. Primero me cuenta que es viudo, olvidándose de recordarme que también está casado. Yo nunca le he ocultado ni mi situación, ni mis amigos-amantes. Aparece meses después contándome la verdad (supuesta) y me dice que ha decidido separarse definitivamente (bien, vamos a creerlo). Desde entonces está saliendo con una y con otra (como yo), y no tiene reparo en contármelo (como yo, vamos).

Entonces… ¿quién es el frívolo aquí?.
- Lo siento, no debería haberte dicho nada –acaba diciendo.

Vale, ¿qué es lo que sientes? ¿haber querido quedar conmigo? ¿haberme contado que tú también tienes tus historias? ¿haberme llamado frívola?.

Al poco rato recibo un sms, Samuel.
- Buenos días, sexy. ¿me invitas a cenar mañana? El desayuno ya lo pongo yo.

No, no voy a invitarte a cenar ni, mucho menos, a desayunar. ¡Y pensar que cuando le conocí me cayó bien!. Son muchas las cosas que me disgustan de él, pero básicamente, lo engreído que es.

En fin, calentita me han puesto, y no en el mejor sentido, que digamos.

11/11/07

Descolocada

Como un pulpo en un garaje. Así me sentí yo el viernes por la noche.

Con eso de que quería dejar de conocer gente por Internet, aproveché para salir con unas compañeras de trabajo que se han quedado desaparejadas, y de paso, íbamos a un cumpleaños de uno que también trabaja con nosotras. Ya dije hace tiempo que sufro de pavor a las multitudes, me agobian cantidad, así que pensé que primero cenaríamos algo nosotras, después iríamos al bar de copas donde comenzaba la fiesta, y luego, cuando ya se fueran a la discoteca, pues yo pasaría y me iría a casa.
168f05dba8b8f48bab3f0a53ad1fc962.jpg
Al final, la cena resultó ser en casa de una de ellas. Bebieron vino tinto (yo lo odio), si lo llego a saber me traigo mi botella de blanco. Se colocaron todas, menos yo, claro. Se arreglaron para salir “de pesca” con ropa de “viernes por la noche”, supongo. No sé, hace tanto tiempo que no salgo así que lo había olvidado. Se maquearon de arriba abajo, y yo me sentí descolocada ya antes de salir de casa.

Una de ellas criticó las citas por Internet. Claro, bonita, si yo tuviera tu edad, ganara la pasta que tú ganas (que da para comprarse de todo y más) y tuviera todo el tiempo del mundo y ningún compromiso, tampoco me haría falta buscarlo a través de Internet. Aunque ya me di cuenta, una vez allí, que yo estaba totalmente fuera de lugar. Sí, una que no me conocía me quitó 11 años de encima, y por la tarde, horas antes, otra me había quitado 8. Pero no me consolaba.

Una vez llegamos al bar -yo ya estaba pensando en dar media vuelta antes de llegar- yo seguí sintiéndome descolocada. Una de las chicas, la que no trabajaba con nosotros, pero era amiga de una, no paraba de hablar (odio la gente excesivamente simpática), sí, ya sé que soy un poco rara, pero que le vamos a hacer...

Otro handicap: con eso de que todos/as me quieren buscar pareja, cosa que no soporto, ya que al igual que me llenan a mí la cabeza hablándome de alguien, a ese supuesto alguien también se la deben llenar hablándole de mí. Así que en el momento en que te lo presentan, y te vienen a decir: “Ahí os quedáis”, viene lo más incómodo de la situación, cuando uno de los dos no gusta al otro, lo cual siempre suele suceder.

A este handicap se había añadido que el chico que me querían presentar hacía dos o tres semanas que había empezado a salir con una chica y, por supuesto estaba ahí. Su amigo, por lo visto nada conforme con la relación con esa chica, insistió en presentármelo. Pero bueno, ¿por algún momento a ese pobre se le pasó la cabeza que yo pudiera gustarle al muchacho? ¿y más aún comparándome con la chica que llevaba colgando del brazo?. Conozco mis límites. Así que después de las presentaciones, y yo abochornada total, cada uno por su lado. Peor aún, otra amiga también repitió la presentación y fue de lo más incómodo.

Me di cuenta de que yo ya estaba out en todo esto. Me bebí mi Martini en dos sorbos (había más hielo que nada) y me dediqué a contemplar, pues siempre he sido muy mirona. Pero no contemplaba a los chicos, no, contemplaba todo lo que tenía por delante, y vi que esa ya no era mi guerra. Así que las dejé ahí bebiendo Tequilas a punta saco, y me regresé a casa.

Además ya es invierno (o casi), y no soporto el invierno. Ahora es cuando llega aquel momento en que digo que me dedicaría a invernar hasta la primavera.

Y recapitulando mis cosillas, decir que Ernest me volvió a anular la cita. [A lo mejor es que el doble de Koldo y no me he enterado]. Sí, me puso una excusa: que tenía una reunión y que no acabaría a tiempo, pero eso fue el jueves, y aún hoy no tengo noticias. Creo que da para entender que muy interesado no debe estar el chico. Pero entonces... ¿pa qué llama?. Ya digo, otro que tal.

Koldo... vale, ya sé que merezco unas cuantas collejas por nombrarlo. Sólo diré que sigue insistiendo. De hecho, lleva así más de cuatro meses, y cuando le digo que sí (que reconozco haberlo hecho) me lo anula. Me repito: entonces... ¿pa qué llama?. Mandó unos cuantos sms cuando estaba saliendo para la great party. Mandó uno esta mañana, cuando desperté. Le contesté: “Sí, estoy sola, pero no quiero quedar contigo”. Por un momento imaginé que me respondía: “¿Y quien te ha dicho nada de quedar, so tonta?”, pero no lo ha hecho. Mejor. Ahora sí, dadme la colleja.

Samuel me mandó un mensaje por si querría salir a cenar con él. Lo malo es que añade algo sobre el desayuno... Siguiendo fiel a mi apología de no dormir acompañada (a menos que valga la pena, y mucho) pues como que el desayuno ya no entra, y lo de antes de dormir, casi que tampoco.

Lo de Celso lo tengo entre ceja y ceja y espero lanzarme a la piscina. Aunque no sé si habrá agua.

04/11/07

Más nueces

A Isidro no sé que le ha cogido ahora. Mira que le he dicho por activa y por pasiva que no quería volver a quedar con él.
- Nos va bien un desahogo, mujer –dijo la última vez.
¿Y quien te ha dicho a ti que no voy desahogada yo, cretino?.

Pues me llamó tres veces más. Las dos primeras ni le cogí el teléfono, a la tercera le digo que estoy con los niños, pero que ya le dije que no quería quedar más. Hasta ahora parecía que era él quien me estaba haciendo un favor: “sabrías que vendría tu piloto (...) mucha polla para ti (...)”. Y dale con que mucha, ¿quién se cree que es Nacho Vidal?. Ahora parece que las cosas han cambiado, y el favor se lo haría yo a él. Aunque eso no va a suceder, porque cuando alguien no me gusta, lo tengo muy claro.

Piloto.... ¡vaya usted a saber!. A los pilotos, ¿no les piden examen de ortografía?. Porque escribir: “Besitos para bosotras esta noche, os inbito a todo...” no sé yo....


¡Sorpresa!: sms de Ernest. Primero me pregunta si me acuerdo de él. Me dice que si aún me gusta salir con jovencitos, porque él ya ha cumplido un año más y que no me sirve. Mandó tres sms. Dejé de contestar. Al poco rato, un cuarto sms.
Ernest: Por cierto, ¿quieres que comamos juntos?
[La verdad, yo alucino].
Bone: No me importaría [nótese la diferencia con “me encantaría”]. Supongo que al mediodía no debe haber partidos de fútbol [ya se sabe, la última vez].

cf14bce79063382e6b7a8905e99e7f6b.jpg
Jueves tarde: tres horas de Koldo por msn. No vale la pena ni hablar de él. No voy a contar nada de lo que dijimos, porque ese tío no está bien de la cabeza. Sólo diré que, una vez más, me estuvo embolando toda la tarde, hasta que apagué el ordenador con un:
- No, ya no tengo ganas.
Cuando desperté al día siguiente, había un mensaje suyo dejado a las 4 de la madrugada: “Será porque tú no quieres”.
¡Qué aburrido es ya el tema!.


Y lo mejor de todo. Conté que el otro día, cuando salí con Armando, quien vive a una hora de mi ciudad, le dejé un mensaje a Celso, que vive en un pueblo a 2 km de allí. La verdad es que regresaba a casa deseando que no respondiera a mi sms, porque no sabría que hacer. Ese día no contestó, sí que lo hizo el lunes, mientras comía con mis compañeras de trabajo.

Celso: ¿Estabas ahí?. ¡Qué lastima!, eso se avisa antes. Yo estaba a unos cuantos km de ahí y sin móvil.
Le contesté brevemente. Al poco rato, volvió a sonar.
Celso: Hubiera sido genial conocernos, tomar algo, romper el hielo. ¡Qué lástima!, cuando lo he leído hubiera querido volver el tiempo atrás. Bueno, tarde o temprano nos veremos, te lo aseguro.
Creía que allí había terminado todo, pero...
Celso: En Navidades o Fin de Año, si quieres, se podría celebrar algo juntos. Eso sí no haces nada y te parece bien. Ya lo hablaremos, yo lo dejo en el aire...

Me quedé a cuadros. ¿El quiere pasar el fin de año conmigo? no puedo creérmelo.

Viernes noche. Coincido con él en el msn. Hablando de mil cosas le comento lo del fin de año.
- Nos conocemos antes, y si va bien, que irá, pues si hay que pasar el fin de año juntos, pues se pasa –dice.
- Bueno, es que me da pánico conocerte, y que me veas y no te guste.
- También puedo pensarlo yo. [¿Cómo voy a pensar yo eso?. Lo encuentro tan atractivo que lo que me sorprende es el interés que él tiene en mi]. Yo tampoco soy nada del otro mundo –insiste.
- Anda que no.
- Pues yo he visto fotos tuyas, aparte de verte en pantalla, que hubiera dado cualquier cosa porque se convirtieran en de carne y hueso.

Estuvimos charlando más de una hora cuando él tuvo que marcharse. A los pocos minutos recibo un sms.
Celso: Cuando regrese, si quieres te hago un toque y nos vemos otro rato.

A las 11 recibo un nuevo mensaje, estaba conectado.
- ¡Qué pronto! creía que ibas a llegar más tarde –le digo.
- Eso demuestra las ganas que tenía de verte.
Y yo seguía alucinando.

Total, que dos horas más.

Sábado noche:
- Otra vez aquí –dice riendo.
- Sí, sólo un momento.
- Mis ganas de verte son constantes, ya lo ves –dice [quiero creer que en broma].

¿Por qué no le habré conocido 20 años antes?. ¿Quizá porque él casi andaba con pañales?.

Todas las notas