<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?> <?xml-stylesheet title="XSL formatting" type="text/xsl" href="/atom.xsl" ?> <feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="es"> <title>El amor hace que el tiempo pase. El tiempo hace que el amor pase.</title> <link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/atom.xml"/> <link rel="alternate" type="text/html" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/" /> <subtitle>Uno siempre duerme solo. Todo lo más, uno se duerme y se despierta en compañía</subtitle> <updated>2008-08-20T03:26:23+02:00</updated> <rights>All Rights Reserved blogSpirit</rights> <generator uri="http://www.blogspirit.com/" version="5.0">blogSpirit.com</generator> <id>http://bonecadogelo.blogspirit.com/</id>  <entry> <author> <name>Boneca do gelo</name> <uri>http://bonecadogelo.blogspirit.com/about.html</uri> </author> <title>A dieta</title> <link rel="alternate" type="text/html" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/archive/2008/04/02/a-dieta.html" />  <id>tag:bonecadogelo.blogspirit.com,2008-04-02:1520955</id> <updated>2008-04-03T13:12:04+02:00</updated> <published>2008-04-02T22:00:00+02:00</published>   <summary> Soy una experta en dietas, me las conozco todas, las antiguas y las...</summary> <content type="html" xml:base="http://bonecadogelo.blogspirit.com/"> Soy una experta en dietas, me las conozco todas, las antiguas y las modernas, las rápidas y las lentas. Las he hecho todas, y aún así no estoy delgada. Cuando llego a casa no me apetece comer nada de lo que tengo –todo dietético– y al final, como poco y mal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con los hombres me pasa lo mismo, no me apetece nada de lo que tengo, y al final, no sé si como poco, pero sí mal. Es por eso que he decidido ponerme a dieta de hombres una temporada.&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://bonecadogelo.blogspirit.com/media/02/01/4e131a0574aaf742628b9e8bd6786402.jpg&quot; id=&quot;media-166648&quot; title=&quot;&quot; alt=&quot;a6a33fa524402da7e263a80071041ed6.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: right; margin: 0.2em 0 1.4em 0.7em;&quot; /&gt;&lt;br /&gt;
A &lt;strong&gt;Jess&lt;/strong&gt; ya decidí finiquitarlo la última vez que estuvo en casa, con su mirada penetrante y su sonrisa maligna. Con &lt;strong&gt;Ralf&lt;/strong&gt; al final la primera vez no estuvo mal, pero el entusiasmo me duró los días que tardó en volverme a llamar. Durante esos días imaginé que era un tipo interesante, que tal vez me convenía. Pero este síntoma se desvaneció en cuanto me llamó para volverme a ver. Acepté, eso sí, con una cierta desgana, y acabé descubriendo que estaba lejos de ser el hombre de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A &lt;strong&gt;Iñigo&lt;/strong&gt; no me importa verlo de vez en cuando. De hecho, la última vez que estuve con él intentaba mirármelo con otros ojos, y me preguntaba: “¿Por qué no puedo enamorarme si es un buen tipo, divertido, inteligente, que no está mal, simpático...?”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El otro día, &lt;strong&gt;Koldo &lt;/strong&gt;me pilló de buenas y acepté, por fin, quedar con él. Claro que al poco rato me estaba mandando un sms:&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Koldo:&lt;/strong&gt; Acabo de recordar que tengo una cena, no podré ir.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;BdG&lt;/strong&gt;: Tú estás enfermo, tío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero se lo dije con la mayor tranquilidad del mundo. Y sí, realmente está enfermo, porque a los pocos días me mandaba un nuevo sms:&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Koldo:&lt;/strong&gt; A las 4 estoy en tu casa.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;BdG:&lt;/strong&gt; Perfecto, así conocerás a mi ex marido que está almorzando conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Koldo:&lt;/strong&gt; Ok, perdona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Total, tampoco hubiera venido...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A &lt;strong&gt;Ernest&lt;/strong&gt; también lo anulé después del último plantón, y no porque no esté acostumbrada a sus desplantes o a los de &lt;strong&gt;Koldo&lt;/strong&gt;, si no porque en su sms, al anularlo añadió un “&lt;em&gt;so sorry&lt;/em&gt;”. ¡Mecagüen la mar!, encima parecía recochineo, ya le diré yo donde se puede meter el &lt;em&gt;sousorri&lt;/em&gt; de las narices.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y &lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt;, el único que despertaba un poco de interés en mí, también ha llegado a cansarme, casi incluso antes de empezar.&lt;br /&gt;
- Ya nos veremos por aquí –le dije la última vez que hablamos por msn.&lt;br /&gt;
- O en real mejor, ¿no?.&lt;br /&gt;
Pues, la verdad es que no lo sé. De hecho, ¿de qué voy a hablar con él?.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Total, que ya que no me apetece nada de lo que tengo &lt;s&gt;en la nevera&lt;/s&gt;, digo a mano, me pondré a dieta, y espero que no acabe siendo un ayuno. Lo malo es que todo esto tiene un efecto colateral: no tendré tema para hablar en mi blog, así que debo hacer un paréntesis. Tal vez regrese cuando desaparezca mi astenia primaveral y pueda contar nuevas historias de desamor. </content> </entry>  <entry> <author> <name>Boneca do gelo</name> <uri>http://bonecadogelo.blogspirit.com/about.html</uri> </author> <title>Sorpresas</title> <link rel="alternate" type="text/html" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/archive/2008/03/17/sorpresas.html" />  <id>tag:bonecadogelo.blogspirit.com,2008-03-17:1509516</id> <updated>2008-03-17T17:06:34+01:00</updated> <published>2008-03-17T17:00:00+01:00</published>   <summary> Al final no hubo cena con comida italiana, fue mejor una merienda, ya que él...</summary> <content type="html" xml:base="http://bonecadogelo.blogspirit.com/"> Al final no hubo cena con comida italiana, fue mejor una merienda, ya que él por la noche tenía un cumpleaños. Casi que lo preferí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que&lt;strong&gt; Jess&lt;/strong&gt; me da algo de miedo, ya lo dije la primera vez. Cuando se me acerca me mira muy fijamente, muy serio, con cara de psicópata asesino. Me da la impresión que en cualquier momento saca el cuchillo y empieza a atacarme furiosamente. Yo a veces le sonrío y entonces él esboza otra sonrisa, pero que se parece más al payaso de &lt;em&gt;It&lt;/em&gt; que otra cosa. Así que me alegré de que se fuera relativamente pronto.&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://bonecadogelo.blogspirit.com/media/01/00/deb0ac5a6ef00e5ea715907fafb6fab9.jpg&quot; id=&quot;media-157005&quot; title=&quot;&quot; alt=&quot;61dde35e8d4cac7a623c48469a7a80e7.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; /&gt;&lt;br /&gt;
Dije que me después de pasar el día de mi cumpleaños sola (sólo &lt;strong&gt;Samuel&lt;/strong&gt; me había felicitado), decidí apuntarme, de nuevo, a una página de contactos, sabiendo que la cosa no iba a ser fácil. Llevo un mes y medio y he recibido más de 80 mensajes, lo cual no está mal. Lo que está mal es la proporción de respuestas que yo he dado: dos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es que hay que hacer mucha criba, y descartar a los que se lanzan con frasecillas de: “&lt;em&gt;Estás para comerte, pero si no eres de las que te dejas comer, mejor no llames&lt;/em&gt;”, o “&lt;em&gt;Quiero pegarte un polvo, dime que sí&lt;/em&gt;”. Me pregunto si habrá alguna que conteste a estas ofertas. También descarto a los que me parecen mayores, o los que parecen simples, a los casados (los que lo confiesan, al menos), a los que no ponen foto (un riesgo menos a correr), a los que son de fuera (al menos, por el momento), a los que dicen que quieren tener hijos…. Y cribando, cribando, me salieron dos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Jess&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Ralf.&lt;/strong&gt; Los dos extranjeros, los dos de ojos verdes. &lt;strong&gt;Jess&lt;/strong&gt; vive a cinco minutos de mi casa, &lt;strong&gt;Ralf&lt;/strong&gt; a diez (eso no constaba en la página, pero ya es casualidad). &lt;strong&gt;Ralf&lt;/strong&gt; es alemán, y de mi quinta (por aquello de la variedad). El primer día que hablé con él me dio la impresión de que no había mucho feeling entre nosotros, y yo ya lo había dejado apartado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sábado, sin embargo, unas horas después de que &lt;strong&gt;Jess &lt;/strong&gt;se hubiera ido, me lo encontré conectado. Para mi sorpresa me habló y sugirió, así de pronto, el vernos el domingo. Yo accedí, más por la curiosidad que por nada.&lt;br /&gt;
- Quiero quedar contigo.&lt;br /&gt;
- Bueno –dije yo.&lt;br /&gt;
- Quiero tu teléfono.&lt;br /&gt;
- Bueno –repetí.&lt;br /&gt;
Hablamos un rato, y a los cinco minutos de desconectar, recibo una llamada. Se le veía agradable y simpático, y dijo que tal vez me llamara nuevamente por la noche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estaba cenando, volvió a llamar: si me apetecía quedar para tomar algo.&lt;br /&gt;
- Ahora salgo –dije.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primera impresión fue pensar que se veía mayor, y eso que no es cierto, pues vestía de modo juvenil, pero claro, con mi experiencia...  La segunda idea que me vino a la cabeza es: &lt;em&gt;“¿ellos también me verán así a mi?”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad es que la noche transcurrió animada y divertida. Es un tipo interesante, de mundo, simpático y no estaba nada mal, en realidad. Estuvimos de copas hasta que yo no pude más y le dije que me iba a casa.&lt;br /&gt;
- ¿Me llevas a mí también?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No era mi intención en un primer momento, pero …&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt; me llamó, pero eso ya es otra historia. Ya se dice que el domingo es día de descanso. </content> </entry>  <entry> <author> <name>Boneca do gelo</name> <uri>http://bonecadogelo.blogspirit.com/about.html</uri> </author> <title>Sólo llamadas</title> <link rel="alternate" type="text/html" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/archive/2008/03/13/sólo-llamadas.html" />  <id>tag:bonecadogelo.blogspirit.com,2008-03-13:1506765</id> <updated>2008-03-13T20:01:38+01:00</updated> <published>2008-03-13T18:15:00+01:00</published>   <summary> Las heridas de mi cara se han recuperado satisfactoriamente, está claro que...</summary> <content type="html" xml:base="http://bonecadogelo.blogspirit.com/"> Las heridas de mi cara se han recuperado satisfactoriamente, está claro que cicatrizo tan bien por fuera como por dentro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, el fin de semana pasado no fue demasiado fructífero. Sólo tenía libre el viernes, pues era fin de semana en que me tocaba hacer el papel de mamá. El viernes recibí –como todos los viernes- la oferta de &lt;strong&gt;Koldo&lt;/strong&gt;, pero la denegué –también como todos los viernes-.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt; me había dicho un par de veces entre semana que tal vez pudiéramos quedar. No hice ningún tipo de acercamiento, si podíamos, quedábamos, si no… punto pelota. Me acosté muy pronto ese viernes porque estaba cansada, aunque a las 11.30 sonó un sms de &lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;
- Hola, me ha sido imposible quedar, si no estás durmiendo y quieres que nos veamos, estoy conectado. Besos guapa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si podía estar conectado … ¿por qué no podía haber quedado conmigo?. Así que le respondí que estaba ya en la cama. Respondió enseguida.&lt;br /&gt;
- ¿Seguro que no te animas?. ¿Cansada? Pues si hubiéramos quedado, ¿cómo te lo hubieras hecho?.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No contesté. Si hubiéramos quedado ya me hubiera espabilado para no estar dormida, eso seguro.&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://bonecadogelo.blogspirit.com/media/02/00/8c80b8c437a8d8d3bdc096547ddf00c5.jpg&quot; id=&quot;media-154650&quot; title=&quot;&quot; alt=&quot;866d4054ce68918deda374a9c6e541b4.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: right; margin: 0.2em 0 1.4em 0.7em;&quot; /&gt;&lt;br /&gt;
Pensaba que a &lt;strong&gt;Jess&lt;/strong&gt; no le volvería a ver más, no sé, me daba esa impresión. Pero me equivoqué. Me mandó un mensaje preguntándome si este próximo sábado podíamos cenar juntos en mi casa. “&lt;em&gt;Eso sí, la cena la hago yo, comida italiana, naturalmente&lt;/em&gt;”. En ese momento no le contesté, y a las horas me mandó un sms preguntándome si había leído su mensaje. En fin, que al final acepté el vernos este sábado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También hablé con &lt;strong&gt;Samuel&lt;/strong&gt;, quien se ha ido a vivir a Madrid por trabajo. Comentó que por Semana Santa iba a estar aquí, y si quería cenar con él. “&lt;em&gt;En tu casa&lt;/em&gt;” había dicho. Pero … ¿qué pasa que todos quieren cenar en mi casa?. “&lt;em&gt;Si te va bien, claro&lt;/em&gt;” había añadido. Me estuvo preguntando si había conocido a alguien en todo ese tiempo (a él la última vez que lo vi fue en la verbena de San Juan, en el mes de junio). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No entré a darle detalles ni a nombrar a nadie, sólo le dije lo de &lt;strong&gt;Jess&lt;/strong&gt;. Más que nada porque ha sido el último.&lt;br /&gt;
- ¿Y te gusta?.&lt;br /&gt;
- Se ve agradable, pero no me da ni frío ni calor.&lt;br /&gt;
- Vamos, algo así como yo.&lt;br /&gt;
- Algo así como todos –dije yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O al menos, como casi todos. Porque &lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt; sí que podía darme más calor que frío, pero … ¿para qué vamos a engañarnos?. No me apetece demostrarle ningún tipo de interés, ni que parezca que esté allí esperando a que él haga sonar la flauta. Ahora ni tan siquiera sé si espero que regrese. ¿O si?.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Volví a hablar con &lt;strong&gt;Oliver &lt;/strong&gt;(de León), me hizo toda una confesión de amor, bueno, mejor de sexo, diría yo. Creo que me tiene sobreestimada, y así se lo hice saber. Nunca antes, a pesar de los cientos de conversaciones que habíamos tenido, nos habíamos visto la cara. Al contactar ahora de nuevo, me di cuenta que mi foto aparecía en la ventanita del msn.&lt;br /&gt;
- Vaya –dije yo- ya ha desaparecido el misterio.&lt;br /&gt;
- Siempre supe que eras guapa. No es justo que tú no me conozcas a mi.&lt;br /&gt;
Y me envió una foto. Pues … resulta que es de lo más atractivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquier día de estos contaré cómo fue la conversación, porque fue bastante surrealista.&lt;br /&gt;
- No me gusta que me idealices –dije&lt;br /&gt;
- No lo hago.&lt;br /&gt;
Aunque yo creo que sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Cosme&lt;/strong&gt; (con quien me encontré en Castellón) me mandó un sms:&lt;br /&gt;
- Estoy pensando en ti …&lt;br /&gt;
Eso estaría bien si no fuera porque era la 1.30 de la madrugada. A los pocos días hablamos, y me preguntó cuándo volveríamos a vernos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé, a este paso la que va dar la vuelta al mundo en 80 citas seré yo. Bueno, la vuelta a España, de momento. </content> </entry>  <entry> <author> <name>Boneca do gelo</name> <uri>http://bonecadogelo.blogspirit.com/about.html</uri> </author> <title>Problemillas....</title> <link rel="alternate" type="text/html" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/archive/2008/03/02/problemillas.html" />  <id>tag:bonecadogelo.blogspirit.com,2008-03-02:1498291</id> <updated>2008-03-03T18:20:01+01:00</updated> <published>2008-03-02T13:50:00+01:00</published>   <summary> Hace días que tenía que hacerlo: sacarme unas manchas que tenía bajo los...</summary> <content type="html" xml:base="http://bonecadogelo.blogspirit.com/"> Hace días que tenía que hacerlo: sacarme unas manchas que tenía bajo los ojos. Y esta semana me ha tocado. Yo que no me pienso las cosas dos veces, fui al consultorio del cirujano y en veinte minutos salí sin manchas pero con tres puntos bajo cada ojo, eso sí, tapados por una ristra de tiritas que me hacían parecer un indio comanche. Lo peor vino después cuando empezaron a aparecer sendos morados que querían asomar por debajo de la colección de tiritas. Con esas pintas no era plan de pasearse mucho por ahí. Sin embargo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://bonecadogelo.blogspirit.com/media/02/00/3da4f566ef0ababadaa5c0f4659b3d12.jpg&quot; id=&quot;media-147181&quot; title=&quot;&quot; alt=&quot;b94804d962603e4e01e0475ed247f159.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; /&gt;&lt;br /&gt;
El jueves recibí un mensaje de &lt;strong&gt;Koldo&lt;/strong&gt;. Creí que estaba desaparecido, pues llevaba tres semanas sin mandarme el consabido sms de todos los viernes, para ver que hacía. Esta vez fue en jueves, previsor que es él [al fin y al cabo, no sé para qué].&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Koldo:&lt;/strong&gt; ¡Hola! ¿Mañana estás libre?. Besos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le mandé otro sms intentando resumir mi aspecto poco favorecedor. Luego pensé que porqué lo había hecho, si al fin y al cabo, sin tiritas tampoco hubiera querido quedar con él. Sabía que tendría efecto instantáneo, ya que él que da tanta importancia al aspecto y a la edad, no querría verme así. Y eso que no me saca ni de paseo, sólo me hubiera visto él...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El viernes el mensaje fue de &lt;strong&gt;Celso,&lt;/strong&gt; resucitando de entre los muertos. Bueno, de hecho, había dado señales de vida el viernes anterior. Porque ese viernes al final no salí con &lt;strong&gt;Ernest&lt;/strong&gt; [como yo ya suponía]. La excusa esta vez fue que tenía ensayo. ¿Ensayo de qué? ¿acaso es actor, músico...?, no sé ni me importa, porque por ahora está ya fuera del círculo, como se diría. Esa noche salí con &lt;strong&gt;Iñigo&lt;/strong&gt;, quien a pesar de saber que yo estaba a la espera de la confirmación de &lt;strong&gt;Ernest&lt;/strong&gt; para salir o no, me dijo que si al final yo estaba libre, le apetecía salir conmigo. Y fue mientras estaba con él que recibí el sms de &lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt;:&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Celso:&lt;/strong&gt; Hola, tremenda, ¿ya pasó tu cumpleaños?.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No le contesté en ese momento. Mi amiga le llamó cobarde: “¡&lt;em&gt;Es un cagao!, no se ha atrevido a pasar un fin de semana contigo para celebrar tu cumpleaños&lt;/em&gt;”. No sé, al fin y al cabo la idea había sido de él, no mía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, todo eso viene a cuento que este viernes lo veo conectado.&lt;br /&gt;
- Pon la cámara, anda, que me apetece verte –dice.&lt;br /&gt;
- No me funciona ahora, de todas formas, tengo la cara como un mapa...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y me pongo a recitar todas las gracias que adornan mi cara en este momento.&lt;br /&gt;
- Pero eso se te irá pronto, no te preocupes. ¿Haces algo hoy?.&lt;br /&gt;
- No, pero me quedo en casa.&lt;br /&gt;
- ¿Estarás libre el próximo viernes?, lo digo para vernos...&lt;br /&gt;
- ¿En persona? –aventuro.&lt;br /&gt;
- Claro.&lt;br /&gt;
- Bueno, ya se verá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque aunque reconozco que dije que me gustaba mucho, aún que no lo parezca, tengo dos dedos de frente, y es del todo inútil pillarme por alguien de 25 años; así que ha pasado nuevamente a formar parte del pelotón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sábado tenía que quedar con &lt;strong&gt;Jess&lt;/strong&gt;, que había estado en Roma durante quince días. Había dicho que nada más llegar me mandaría un mensaje para vernos [cosa que yo dudaba, después de mis últimas experiencias]. Pero sí, el viernes mismo me mandó el mensaje. Le escribí contándole, de nuevo y por enésima vez esta semana, que es lo que me había pasado, y que no creía que ese aspecto fuera bueno para una primera cita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Contestó que no le importaba. “&lt;em&gt;Eso sí que es un chico como Dios manda, que no le importa el físico&lt;/em&gt;”, dijo una compañera de mi trabajo, muy ingenua, eso sí.  “¿&lt;em&gt;Italiano? ¿y tú crees que es la cara lo que le va a mirar?” &lt;/em&gt;dijo otro con mucha mejor intuición y malas ideas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ese mismo viernes, suena el teléfono, &lt;strong&gt;Pepe&lt;/strong&gt; (&lt;strong&gt;P8&lt;/strong&gt;), a ver si quería comer con él el domingo. Le dije que me hubiera encantado, pero....&lt;br /&gt;
- ¿Y se ve mucho?.&lt;br /&gt;
- Pues un poco.&lt;br /&gt;
- ¿Y a ti te da apuro?.&lt;br /&gt;
- Bueno, lo digo más por ti, que todo el mundo me mira.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al colgar, mi hijo de 10 años se me queda mirando y dice:&lt;br /&gt;
- ¡Ahora que estás con esa cara y todos quieren quedar contigo!.&lt;br /&gt;
- Eso parece –dije yo.&lt;br /&gt;
- Pues te aseguro que yo contigo no iría por la calle.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Hay que joderse con el niño!.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, que al final, aunque hubo acumulación de insinuaciones, con el único que salí fue con &lt;strong&gt;Jess.&lt;/strong&gt; Y se cumplieron los pronósticos del mal pensado de mi compañero de trabajo. Pero... tampoco despertó en mí mariposas. </content> </entry>  <entry> <author> <name>Boneca do gelo</name> <uri>http://bonecadogelo.blogspirit.com/about.html</uri> </author> <title>Buscando</title> <link rel="alternate" type="text/html" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/archive/2008/02/25/buscando.html" />  <id>tag:bonecadogelo.blogspirit.com,2008-02-25:1493923</id> <updated>2008-02-25T16:31:53+01:00</updated> <published>2008-02-25T16:31:53+01:00</published>   <summary> Siguiendo con la lectura de libros “instructivos”, ahora me voy a adentrar...</summary> <content type="html" xml:base="http://bonecadogelo.blogspirit.com/"> Siguiendo con la lectura de libros “instructivos”, ahora me voy a adentrar en &lt;em&gt;La vuelta al mundo en 80 citas&lt;/em&gt;. Su autora, Jennifer Cox, nos narra sus vivencias al dejar su trabajo y embarcarse en la difícil tarea de buscar pareja por todo lo largo y ancho de este mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un anterior novio que tuve (con el que terminé cuando conocí al que sería marido) siempre decía que ya era casualidad que la media naranja tuviera que estar en tu misma ciudad o, como mucho, en las cercanías; lo que pasa es que por falta de tiempo, de ganas o de paciencia, nos acabábamos conformando con lo que teníamos más a mano. Algo así debió pensar esa Jennifer Cox cuando decidió salir a la búsqueda de esa media naranja allende los mares.&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://bonecadogelo.blogspirit.com/media/00/02/d8e71b8f1c261bf19f907ecd7b8b656b.jpg&quot; id=&quot;media-143716&quot; title=&quot;&quot; alt=&quot;2c14f3f4e41b62a9de1740c219237495.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: right; margin: 0.2em 0 1.4em 0.7em;&quot; /&gt;&lt;br /&gt;
Aún no he leído el libro, pues todavía ni me lo he comprado, pero leo en un comentario que tardó 55 citas en conseguir al hombre de su vida. Al primer golpe de vista, me asusto: ¿55 citas nuevas?. Pero después… si me lo miro bien, ¿acaso no las habré tenido yo ya esas 55 citas? (contando desde siempre, no sólo las citas conseguidas a través de Internet).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Con cuántos te has acostado?, me han preguntado alguna vez. Pero, ¿qué clase de pregunta es esa?, es como que me pregunten la edad o el peso, tres preguntas a las que no soporto contestar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me acostumbro a rodear de gente joven –tanto en mi trabajo como en mis salidas- así que siempre suelo ser la mayor, pero no soporto que me pregunten la edad que tengo, aunque sea para que me contesten que ni se lo imaginaban y que parezco mucho más joven. &lt;strong&gt;Koldo&lt;/strong&gt; volvió a preguntármelo hace poco:&lt;br /&gt;
- A ver, ¿tú cuántos años tenías? -soltó.&lt;br /&gt;
- ¡Y dale! ¡qué más da la edad que tengo!, si te gusto bien, si no… pues… también, pero deja de hablarme de la edad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro tema, los kilos. ¿Y qué más da cuánto peso?. Pues lo mismo que con la edad: si te gusta lo que ves, pues adelante, si no … a otra cosa, mariposa. Yo no tengo ningún cuerpo espectacular (lo digo por algún comentario equivocado que he leído), sólo puedo decir que no estoy mal para la edad que tengo. La última vez que fui al dietista le dije: “&lt;em&gt;Quiero que me dejes bien&lt;/em&gt;”. Él, mirándome de arriba a abajo dijo: &lt;em&gt;“¿Qué quieres? Si hay mujeres de 30 que parecen tu madre&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sí, es cierto, hay gente de mi edad que está peor, pero eso no presupone que yo tenga que estar bien. Lo dicho, podría estar peor, pero no voy a ganar el certamen de Miss España, eso seguro. Pero …. ¡qué nadie me pregunte cuánto peso!!!!!.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo que íbamos. La tercera pregunta: “¿con cuántos te has acostado?”. Cuando he dicho que seguramente yo también he llegado a tener 55 citas, no quiere decir que con todos haya …., eso hay que aclararlo, que no todo el monte es orégano. Al que me hizo esa pregunta por última vez le dije que no lo sabía.&lt;br /&gt;
- Pon un número –dijo.&lt;br /&gt;
- No lo sé, no los he contado [aunque te aseguro que tú no estarás en esa lista].&lt;br /&gt;
Mi madre me diría que con un historial como ese, nadie querría casarse conmigo. Pero…. ¿es que acaso quiero yo casarme con alguien?.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siguiendo la teoría de mi exnovio yo ya he buscado en otros países, he tenido algún affaire italiano, irlandés, holandés, alemán, un griego, un brasileño (me casé con él), algún peruano, uno de la República Dominicana, y unos cuantos españoles (de diferentes Comunidades Autónomas), sin encontrar en ninguna de esas citas a mi hombre ideal. Los he conocido a través de diversos medios, aunque … siguiendo algún consejo que he leído ¿tendría que empezar a buscar a través del blog?. </content> </entry>  <entry> <author> <name>Boneca do gelo</name> <uri>http://bonecadogelo.blogspirit.com/about.html</uri> </author> <title>En oferta</title> <link rel="alternate" type="text/html" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/archive/2008/02/14/en-oferta.html" />  <id>tag:bonecadogelo.blogspirit.com,2008-02-14:1485836</id> <updated>2008-02-14T17:30:54+01:00</updated> <published>2008-02-14T13:40:00+01:00</published>   <summary> Hoy es el día de los enamorados, y no voy a hablar de él porque,...</summary> <content type="html" xml:base="http://bonecadogelo.blogspirit.com/"> Hoy es el día de los enamorados, y no voy a hablar de él porque, evidentemente, no es mi día.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El que sí fue mi día (o debería haberlo sido) fue el sábado pasado, día en el que cumplí un año más (cosa que no quisiera ni recordar) ya que hace algunos años que no pongo velas en mi pastel. Esta vez no hubo ni pastel. Fue un día que pasó sin pena ni gloria ya que ni salí de casa ni nadie entró en ella tampoco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por suerte, mis amigos del trabajo -tanto del nuevo donde llevo un año, como del anterior- se acordaron de mí, e hicieron sonar el móvil con sus mensajes. Lo que vienen siendo mis amigos-amantes, esos ni piaron. Tampoco les voy a echar toda la culpa a ellos, pues ni tan siquiera sabían que era mi cumpleaños. Sólo lo sabía &lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt; aquel-de-quien-nunca-más-se-supo; aunque de haberlo sabido, creo que sólo &lt;strong&gt;Iñigo&lt;/strong&gt; me hubiera felicitado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En vista de ello decidí volver a caer en el consabido error de inscribirme en una página de contactos, puesto que la limpieza que he hecho en los últimos meses me ha dejado sin material que manejar. Sé que me quejo una y otra vez de este tipo de páginas y de lo que se encuentra en ellas, pero es que, por mi situación, no tengo otras opciones. Porque como dice el subtítulo del libro “&lt;em&gt;Liguemos.com&lt;/em&gt;” de Alicia Misrahi: Mujer inteligente, atractiva y con humor busca y … ¿encuentra?. Está claro que no es tan fácil encontrar como se dice, o al menos encontrar algo que valga mínimamente la pena y no nos haga llorar o reír de pura pena.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la película “…&lt;em&gt;Y que le gusten los perros&lt;/em&gt;”, que también versaba sobre las citas virtuales, la página de contactos era bastante interesante, pues al recibir un nuevo mensaje, al darle a la tecla se abría una ventanita con el vídeo del interesado diciendo algunas palabritas. ¿Eso existe aquí?, porque ya se dice que una imagen vale más que mil palabras, entonces… una imagen y unas cuantas frases es suficiente para ver si hay posibilidades o mejor darle a la tecla de Borrar.&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://bonecadogelo.blogspirit.com/media/02/01/b3be8a6e82cb9f1101535a9d55458544.jpg&quot; id=&quot;media-136567&quot; title=&quot;&quot; alt=&quot;00e98140de97032a80474db300930629.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; /&gt;&lt;br /&gt;
Estábamos en que me inscribí en la página de contactos, y recibí un mensaje. Aquí no había vídeo, pero sí la sugerente foto de unos ojos verdes. Ya he confesado más de una vez que eso me pierde, así que esos ojos acompañados de un texto sencillo me hizo decidirme a contestarle. Italiano, ojos verdes (ya sé que me repito), &lt;strong&gt;Jessopo&lt;/strong&gt;, llamémosle &lt;strong&gt;Jess&lt;/strong&gt;. A estas alturas ya hemos hablado dos veces (unas cuantas horillas). El primer día me pareció interesante, el segundo me dio algo de miedo (¿será un psicópata?). Lo veo demasiado interesado en conocerme, no sé.&lt;br /&gt;
- Me gustan las pelirrojas -había dicho él.&lt;br /&gt;
- ¿Aunque sean de bote?.&lt;br /&gt;
- Aún así. Cada vez me gustas más, Bone.&lt;br /&gt;
Y a mí ya me entra el canguelis. ¿He dicho que vive a 5 minutos caminando desde mi casa?. Ya es casualidad en una ciudad como Barcelona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos quedado para dentro de quince días, pues dice que marcha de viaje a Roma y no va a conectarse. Así que es posible que no vuelva a hablar más de él aquí hasta después de la cita (si es que llega a haberla). De momento ya tengo la &lt;strong&gt;X &lt;/strong&gt;marcada en mi calendario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La otra cita que tengo marcada es la de &lt;strong&gt;Ernest&lt;/strong&gt; para el próximo viernes. ¿Llegará a producirse por fin?. Después de diversas conversaciones en las que me quedó bastante claro que el chico está más “ocupado” de lo que dice estar, ahora me sorprende con un:&lt;br /&gt;
- Querida, ¿cómo lo tienes el próximo finde?.&lt;br /&gt;
Ya tengo otra &lt;strong&gt;X&lt;/strong&gt; fijada en mi calendario, pero creo que la haré a lápiz, porque lo más seguro es que tenga que acabarla borrando. </content> </entry>  <entry> <author> <name>Boneca do gelo</name> <uri>http://bonecadogelo.blogspirit.com/about.html</uri> </author> <title>Conversaciones por msn</title> <link rel="alternate" type="text/html" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/archive/2008/02/05/conversaciones-por-msn.html" />  <id>tag:bonecadogelo.blogspirit.com,2008-02-05:1479216</id> <updated>2008-02-05T17:00:49+01:00</updated> <published>2008-02-05T13:50:00+01:00</published>   <summary> Cuando leo sobre conversaciones mantenidas por el msn me doy cuenta que, en...</summary> <content type="html" xml:base="http://bonecadogelo.blogspirit.com/"> Cuando leo sobre conversaciones mantenidas por el msn me doy cuenta que, en el fondo, no he tenido tan mala suerte. Respecto a los encuentros que he tenido, a excepción de un par de ellos que, la verdad, preferiría borrar de mi pasado, los demás no han sido tan malos. Es cierto que ninguno era perfecto, como tampoco lo soy yo, pero cuando he decidido quedar es porque, más o menos, intuía que aquello podría funcionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis dos grandes errores: &lt;strong&gt;Isidro&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Jacinto&lt;/strong&gt;. Soy partidaria de que antes de quedar en real necesito haber hablado al menos tres o cuatro veces (claro que con algunos he estado tres años y medio de cháchara hasta el día D –léase &lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt;, claro-).&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://bonecadogelo.blogspirit.com/media/00/01/407ffc4d318f8319c46a745375a1822c.jpg&quot; id=&quot;media-130944&quot; title=&quot;&quot; alt=&quot;c4abf9d401eb58826bc2602b6356ec87.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: right; margin: 0.2em 0 1.4em 0.7em;&quot; /&gt;&lt;br /&gt;
Con &lt;strong&gt;Jacinto &lt;/strong&gt;el error estuvo en que cuando escribía no parecía tan bobo como era en real y físicamente… es que tenía siempre la cámara desenfocada. Pero lo que se me hizo insoportable de él era lo tonto que podía llegar a ser, cuando para hablarme siempre me daba golpecitos en el brazo, me colocaba su cara frente a la mía, aunque estuviéramos de lado, forzando su cuello, mirándome fijamente mientras me daba la razón en todo, cambiando continuamente de opinión a medida que yo iba hablando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con &lt;strong&gt;Isidro&lt;/strong&gt; lo que sucedió es que no llegamos a hablar demasiado, mejor dicho, no hablamos nada, nos conocimos por msn aquel domingo y horas después quedaba conmigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Habíamos hablado de ser amigos, con derecho a roce, si quieres, pero amigos. &lt;em&gt;“¿Dónde hay que firmar&lt;/em&gt;? Había dicho él. Lo que sucede es que parece que no se leyó bien el contrato. Llegó, vio y venció. Nada de conversación, nada de tomarnos algo, nada de preámbulos … sólo le había faltado dejar el dinero encima de la mesilla de noche. ¡Y luego aún se extrañaba de que le dijera que no quería volver a verlo más!.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esos fueron mis grandes errores, sobre todo &lt;strong&gt;Isidro&lt;/strong&gt;, ya que con &lt;strong&gt;Jacinto&lt;/strong&gt; no llegó a pasar nada (¡sólo eso me hubiera faltado!).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hablaba de que si el resto de citas habían ido medianamente bien, no siempre había sido así en las conversaciones que había mantenido por el msn. Sólo que un atisbo de cordura me había hecho eliminarlos directamente del msn y de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablando de “cobrar”, estaba aquél que me dijo que llegaría a pagar para estar conmigo. No sé si eso me lo tenía que tomar como un cumplido o como un insulto.&lt;br /&gt;
- ¿Y cuánto pagarías? –le dije.&lt;br /&gt;
- Llegaría a pagar 100 euros la hora.&lt;br /&gt;
Que nadie vaya a pensar que estaba dispuesta a aceptar tal propuesta (a menos que me encontrara en “Proposición indecente” y me la hiciera Robert Redford en sus tiempos mozos o Johny Deep -más actual para mí- y por 1.000.000 $).&lt;br /&gt;
- No es mucho –le dije.&lt;br /&gt;
Aunque en realidad no tengo ni idea de a cuánto está el tema. Él debió leer mal, parece que introdujo una coma entre el “no” y el “es”, porque contestó: “&lt;em&gt;tú te lo mereces&lt;/em&gt;”, creyendo que yo había dicho que esa cantidad era demasiado. Evidentemente no acepté, porque no sé lo que cuesto, pero sí lo que valgo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y aquel que mentía más que hablaba, que se quitó 20 años de un plumazo, que se inventó toda una vida para que pudiera coincidir con su “nueva” edad, que se contradecía continuamente y que … si no llego a descubrirlo a tiempo porque aquello no me encajaba, pretendía que me diera cuenta tan pronto como llegara yo al aeropuerto. ¿Acaso creía que una vez descubierto “la mentirijilla” me iría con él?. Iluso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O aquel otro que nada más conectarme me bombardeaba con preguntas de: “Nombre”, “Edad”, “Profesión”, así, a palo seco, tal cual que si me estuviera haciendo un cuestionario. A la cuarta pregunta, lo eliminé directamente. No por nada, sino porque, no sé, me hubiera gustado poder mantener una conversación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y aquel otro que me preguntaba qué buscaba exactamente. Le dije que, de momento, una relación formal no. &lt;em&gt;“¿Buscas una aventura entonces&lt;/em&gt;?” Lo dijo como recriminándome. No, no tiene porque ser una aventura, podría ser una amistad (ilusa de mí), pensaba yo, pero tampoco quiero dar a entender lo que no es. Me preguntó si buscaba sexo, le dije que no exactamente. Me preguntó a que me dedicaba, y me respondió que yo era una pretenciosa. Me metió todo un sermón sobre las relaciones, la familia, los hijos… aunque no dejaba de repetir que quería ver una foto mía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego le mandé un correo, educada que es una, diciéndole que mejor que no habláramos más, pues estaba claro que no buscábamos lo mismo. Me respondió tal cual:  “&lt;em&gt;Te equivocas en muchas cosas y aspectos, pero tus decisiones son una orden, así que no te preocupes. No debería ni siquiera contestar tu e-mail pero quizás lo hice para corregirte, y más, no me hace falta ninguna página de contactos para buscar sexo o satisfacción placentera&lt;/em&gt;”. Púdrete, cretino (eso lo digo yo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, que si me pongo a contar.... no acabo. </content> </entry>  <entry> <author> <name>Boneca do gelo</name> <uri>http://bonecadogelo.blogspirit.com/about.html</uri> </author> <title>No son tantos</title> <link rel="alternate" type="text/html" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/archive/2008/01/27/no-son-tantos.html" />  <id>tag:bonecadogelo.blogspirit.com,2008-01-27:1472746</id> <updated>2008-01-27T14:40:55+01:00</updated> <published>2008-01-27T14:35:00+01:00</published>   <summary> En el fondo no son tantos, todo depende del color con que se mire....</summary> <content type="html" xml:base="http://bonecadogelo.blogspirit.com/"> En el fondo no son tantos, todo depende del color con que se mire.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Iñigo &lt;/strong&gt;es mi “acompañante” más habitual. Apenas hablo de él porque se puede decir que es el más normal de todos. No tengo anécdotas especiales, ni tampoco puedo encarnizarme a hablar mal de él. Es un tipo inteligente, agradable, simpático y habitual del gimnasio. Es menor que yo, pero al menos éste supera la treintena. Nuestro principal problemilla es su alergia a los gatos, lo que hace que en mi casa no podamos tener vida normal, y hayamos de encerrarnos en mi habitación que, previamente, ha pasado esa misma tarde un proceso de “desgatización”.&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://bonecadogelo.blogspirit.com/media/00/00/252f9b21076b1f2e11db0294d87d636f.jpg&quot; id=&quot;media-125374&quot; title=&quot;&quot; alt=&quot;268aeb7004523b6443df030cec337801.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; /&gt;&lt;br /&gt;
Luego están los tres que podríamos llamar “itinerantes”: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Cosme&lt;/strong&gt;, quien vive a 600 km de mí, mayor que yo (por aquello de que debo empezar a olvidar a los menores), y cuya distancia que nos separa me lleva al “no compromiso”. Por ahora sólo nos hemos visto una vez, pero él sugirió el poder repetirlo. “&lt;em&gt;Tú y yo nos podemos llevar muy bien&lt;/em&gt;”, había dicho él. “&lt;em&gt;Sin prisas&lt;/em&gt;”, pensé yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt;, mi conquista de Fin de Año. Aunque la verdad no sé si debo ponerlo en este grupo o en el de los que ya-han-pasado-a-la-historia. Después de esa noche –digna de recordar– hablamos solamente una vez. Él había comentado que ojalá le hubiera dicho de poder vernos el viernes anterior. Y yo, que soy fácil de convencer, el viernes siguiente le mandé un sms proponiéndoselo. El contestó diciendo que había quedado para ir a esquiar, y que le sabía mal, pero que seguiríamos en contacto. Hasta ahí bien. &lt;em&gt;no problem&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esa vez que hablamos, acordamos que para mi cumpleaños (este mes de febrero) podíamos pasar el fin de semana juntos. Así que la sorpresa fue cuando después del msn diciéndome que se iba a esquiar, mandó uno nuevo.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt;: ¿Por qué quieres quedar conmigo si no es tu cumpleaños todavía?.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues.... ¿porque me apetecía? .... ¿porque tú me habías dicho que te hubiera gustado verme el fin de semana anterior? .... porque ¿sólo vas a ser mi cita de las fiestas señaladas?. Como dice Miriam, mi única amiga que está al corriente de mis idas y venidas: “&lt;em&gt;Es un hombre, es simple, le dijiste que para tu cumpleaños, y eso es lo que él tiene grabado en la mente”&lt;/em&gt;. Pues sí que.... Aunque, poniéndome en lo peor, yo creo que ni para esa fecha ya. Y lo que más me cabrea es que pienso en él mucho más de lo que debiera-quisiera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;César&lt;/strong&gt;, que hasta ahora ha sido mi yogurín preferido. Con quien, a pesar de la gran diferencia de edad que nos separa, siempre hemos tenido muy buena relación, tanto dentro como fuera de la cama. Alguien con quien (cuando le encuentro, que eso es lo difícil) se puede hablar de todo, con quien me río un montón y con quien sexualmente mejor me lo paso. Le comenté que se había caído de la cabeza del ranking de los bollycaos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
- No, ni hablar, yo seguiré siendo tu yogurín, que yo aún era más joven que él cuando empezaste conmigo –rió–. A este paso, la próxima vez que hable contigo estarás en la cárcel. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;César&lt;/strong&gt; me encanta porque a pesar de lo atractivo que es, no se lo tiene nada creído. Siempre tiene piropos para mí (lo cual, en ciertos momentos, es de agradecer), y sabe hacerme reír (requisito imprescindible para estar conmigo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dejando de lado a los itinerantes, después está &lt;strong&gt;Koldo&lt;/strong&gt;. Lo añado a la lista porque, aunque no quiera, siempre está ahí. Lleva seis meses mandándome mensajes todos los fines de semana, y a veces entre semana, para verme (nunca quiere recordar que fue él quién me dejó “por mayor”). Su frase, supongo que pregrabada en el móvil es: “¿&lt;em&gt;Vengo&lt;/em&gt;?”. Muchos ni se los contesto, y otros simplemente lo hago con mi frase: “&lt;em&gt;No, no vengas, he quedado&lt;/em&gt;”, aunque algunas veces sea falso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y por último, el que no come ni deja comer: &lt;strong&gt;Ernest.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;
Cuando yo ya lo había descartado de mi lista, reaparece, pero sólo para ir dejando miguitas de pan, como diciendo: “&lt;em&gt;yo estoy por aquí&lt;/em&gt;”. Y lo peor de todo es que eso es lo que me llama la atención y lo que lo hace interesante y atractivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las últimas conversaciones que hemos tenido ha confesado que le gusto [antes nunca había dicho tal cosa]. La penúltima vez me habló desde Munich (ya lo digo, el hombre siempre anda de aquí para allá).&lt;br /&gt;
- Preferiría estar en tu sofá, la verdad –había dicho.&lt;br /&gt;
- ¿Desde cuando?.&lt;br /&gt;
- Desde que miro esa foto tan sugerente que tienes, con esa camiseta blanca...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero luego ahí se queda la conversación. La última vez hablamos de que yo estaba haciendo dieta.&lt;br /&gt;
- ¿Y para qué coño haces tú dieta?&lt;br /&gt;
- Porque me he engordado bastante, pero en dos meses estaré estupenda –reí.&lt;br /&gt;
- ¿Y tengo que esperar dos meses para verte?.&lt;br /&gt;
- Si quieres verme estupenda sí.&lt;br /&gt;
- ¿Y si quiero verte a secas?.&lt;br /&gt;
- Entonces, tú mismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero nos despedimos y ahí queda la cosa. Supongo que es ese no saber, lo que hace que me sienta atraída hacia él. Pero, en fin, ya se verá, como supongo que también se verá lo que sucede con &lt;strong&gt;Celso.&lt;/strong&gt; De todas formas no le entiendo, no entiendo a ninguno de ellos, empezando por &lt;strong&gt;Koldo&lt;/strong&gt;, pasando por &lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt; y acabando por &lt;strong&gt;Ernest&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resumiendo, que mirándolo bien, no son tantos. Y yo siempre ando sola. </content> </entry>  <entry> <author> <name>Boneca do gelo</name> <uri>http://bonecadogelo.blogspirit.com/about.html</uri> </author> <title>Mentiras</title> <link rel="alternate" type="text/html" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/archive/2008/01/13/mentiras.html" />  <id>tag:bonecadogelo.blogspirit.com,2008-01-13:1462754</id> <updated>2008-01-13T20:31:11+01:00</updated> <published>2008-01-13T20:31:11+01:00</published>   <summary> Mentí cuando dije que ya me podía morir. Mentí porque, en realidad, quiero...</summary> <content type="html" xml:base="http://bonecadogelo.blogspirit.com/"> Mentí cuando dije que ya me podía morir. Mentí porque, en realidad, quiero volver a verlo. Dije que esa iba a ser la guinda del pastel en nuestra “relación”, pero no imaginaba que él me iba a gustar tanto. Tanto, que aun sin saber si él quería volver a verme o no, me sentía exultante y contenta.&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://bonecadogelo.blogspirit.com/media/00/01/fba7083a312b609ac38324bca1d353ce.jpg&quot; id=&quot;media-116731&quot; title=&quot;&quot; alt=&quot;da19c6d2fb8a50e389ae72319fa3fa4b.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; /&gt;&lt;br /&gt;
El viernes siguiente estuve en casa. &lt;strong&gt;Koldo&lt;/strong&gt; llevaba desde el día 26 al 3 (viernes era 4) insistiendo para verme, ¿cómo no?. El mismo se autoadjudicó el viernes para quedar conmigo. Yo le dejo decir, así acabamos antes las conversaciones, más que si entro al trapo diciéndole que no quiero verlo, que me cansa, que no insista.... Le dejo decir porque sé que, al final, acabará no viniendo, y ya está. Todo en él es una mentira.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decía que el viernes noche estuve en casa. Sabía que &lt;strong&gt;Koldo&lt;/strong&gt; no vendría, pero si lo hacía no pensaba abrirle la puerta, entre otras cosas porque llevaba yo unas pintas... ¡cómo para que saliera corriendo!. No obstante, es cierto que miraba mi móvil por si sonaba un mensaje, pero de &lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt;. Hubiera corrido a acicalarme, aunque mi trabajo me hubiera costado. Pero no sonó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El domingo por fin hablé con él. Primero me preguntó qué me había parecido el encuentro. “Mejor de lo que esperaba” le dije. &lt;br /&gt;
- Lo mismo me sucedió a mi –dijo él-, tienes un espíritu muy joven. Me diste una sensación muy buena, como si fueras más joven, tu manera de ser, el estilo de hacer las cosas.... no sé. Muy bien, la verdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo me quedé encantada, cómo no, con su respuesta, aunque no sabía si creerlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
- Además, estuve a punto de llamarte el viernes.&lt;br /&gt;
- Yo igual, pero no me atreví –dije.&lt;br /&gt;
- Tal vez era lo que yo estaba esperando. Ojalá pudiera retroceder en el tiempo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conversación que mantuve con él me ha tenido toda la semana en una nube. El hecho de que dijera que sí quería volver a verme, ha sido suficiente para tenerme ilusionada. ¡Ojo! que nadie se lleve a engaños, no es que esté enamorada, ni encandilada ni nada de eso, sólo que me sentí bien, feliz, mejor que nunca. Pero sé que me estoy engañando a mi misma. Digo que sé lo que me hago, que será solamente uno más, como el resto, pero en el fondo, sé que no es eso lo que yo quisiera. Miento una vez más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También mentí cuando dije que a lo mejor me llegaba a interesar por &lt;strong&gt;Cosme&lt;/strong&gt; más de lo normal. No es que mintiera, es que me confundí. Después de nuestro encuentro, hablé solamente una vez con él, y al preguntarle qué opinión había tenido de mí, el resumen había sido “&lt;em&gt;se está bien contigo&lt;/em&gt;”. El había dicho que si nosotros tuviéramos una relación, él no me dejaría salir con otra gente. Por otra parte, normal. Lo que sucede es que para que yo accediera a ello tendría que estar enamorada, y por ahora, no se daba el caso. Así que imagino que &lt;strong&gt;Cosme&lt;/strong&gt; ha ido a parar al baúl de los recuerdos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quien mandó un sms el día de Navidad y me dejó bastante sorprendida fue &lt;strong&gt;Ernest&lt;/strong&gt;. A los pocos días hablamos. Dijo que siempre había creído que entre él y yo podía haber algo muy bueno, porque le resultaba interesante y atractiva, pero que por una serie de motivos tardó tres meses en conocerme. Dijo que después de aquel encuentro aún se había quedado más con las ganas.&lt;br /&gt;
- Desde ese día empezaste a correr y aún no has parado –aún bromeé.&lt;br /&gt;
- No es eso, es que se me complicaron las cosas con el viaje, pero siempre me he acordado de ti. Ese día que comimos juntos estuvo muy bien, y no he conseguido quedar nunca más (culpa absolutamente mía).&lt;br /&gt;
- Ya veo que eres un hombre muy ocupado.&lt;br /&gt;
- Es uno de los propósitos de cambio para 2008. ¿Aún quedarías conmigo?.&lt;br /&gt;
- No tengo muy claro que tú quieras –dije.&lt;br /&gt;
- Sé que es la impresión que he dado, pero te equivocas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tuvimos una conversación que me dejó bastante sorprendida, cuando yo lo había apartado totalmente de mi vida.&lt;br /&gt;
- Ese día estuve a punto de besarte.&lt;br /&gt;
- ¡Vaya! –sólo se me ocurrió decir-. Ya te dije la última vez que me lo anulaste que o lo bueno se hace esperar o que “lo nuestro” es imposible –añadí al fin.&lt;br /&gt;
- Esperaremos. Y... y si te veo y me apetece besarte.... no sé, ahora especulo...&lt;br /&gt;
Yo me reí, pero no me quedó nada claro que es lo que yo quería de él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre he creído que sus excusas han sido mentiras, y si no, al menos verdades a medias. Ahora no sé que debo creer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ayer casi quedé con &lt;strong&gt;César&lt;/strong&gt;, después de tanto tiempo sin verlo. El problema es que él tenía una cena.&lt;br /&gt;
- Podría venir antes, pero no es mi estilo, y además me sabría a poco. Si quieres puedo venir después de la cena.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Le dije que sí, pero sabía que eso no pasaría, pero de él no me importa. Ya se lo había dicho antes, “de los hombres no espero nada”. Y eso sí que es cierto. </content> </entry>  <entry> <author> <name>Boneca do gelo</name> <uri>http://bonecadogelo.blogspirit.com/about.html</uri> </author> <title>Fin de Año</title> <link rel="alternate" type="text/html" href="http://bonecadogelo.blogspirit.com/archive/2008/01/02/fin-de-año.html" />  <id>tag:bonecadogelo.blogspirit.com,2008-01-02:1454788</id> <updated>2008-02-06T12:42:13+01:00</updated> <published>2008-01-02T17:50:00+01:00</published>   <summary> Hace cuatro años pasé la noche de Fin de Año en Brasil, más concretamente en...</summary> <content type="html" xml:base="http://bonecadogelo.blogspirit.com/"> Hace cuatro años pasé la noche de Fin de Año en Brasil, más concretamente en Río de Janeiro. Allí la gente se viste completamente de blanco y corre a las playas de Copacabana donde hay música, tenderetes de comida, y fuegos artificiales. Yo estuve ahí, pero mi mal humor no me dejó aguantar a las doce campanadas y los fuegos artificiales, y me fui a dormir al hotel, dejando a mi (entonces) marido, sin poder disfrutar de esa noche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al año siguiente ya estaba separada, y para la noche de Fin de Año había quedado con un amigo. Esperé en vano. Por suerte para mí, sin demasiadas expectativas, pues pasé la noche chateando por Internet. Seis meses después supe que esa noche mi amigo tuvo un accidente de tráfico que le dejó tres meses en coma. Como excusa está bien, pero nunca llegué a corroborarlo porque, a pesar de que habíamos hablado de quedar cuando terminó con la rehabilitación, eso nunca llegó a producirse. Uno más de mi colección de indecisos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El siguiente año tuve niños. Fue un Fin de Año casero y tranquilo.&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://bonecadogelo.blogspirit.com/media/01/00/aeaa2cfc5ba204ce74b35f75b769a3cf.jpg&quot; id=&quot;media-110700&quot; title=&quot;&quot; alt=&quot;5e262c5e9d2ea0e20e0b63ee6a0471a0.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; /&gt;&lt;br /&gt;
El año pasado tenía que haberlo pasado con &lt;strong&gt;Koldo&lt;/strong&gt;, así lo habíamos hablado. Pero tres días antes me había dejado plantada con su &lt;em&gt;“no tenemos futuro”.&lt;/em&gt; Aunque, en su línea, la noche de Fin de Año me dejó un sms preguntándome qué iba a hacer, y si me gustaría verlo. Le dije que sí, pero, naturalmente, no se presentó. La gracia del tema está en que este año me ha suplicado, literalmente, quedar conmigo esa noche. Le dije que no, tenía mil razones para no verlo, pero, principalmente, porque había quedado con &lt;strong&gt;Celso&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad con &lt;strong&gt;Celso &lt;/strong&gt;había quedado el sábado pasado, pero aquella misma mañana se lo anulé. Esta vez era yo la indecisa. Mi “relación” con él tenía que terminar. Llevábamos tres años y medio de conversaciones por Internet, envío de fotos, mensajes, y también sesiones de cibersexo (para qué ocultarlo). No tenía mucho sentido seguir con ello, y últimamente él no dejaba de insistir para conocernos. Me decidí. Si nos encontrábamos y no le gustaba (lo que yo me temía), nos veíamos, charlábamos y punto pelota. Si le gustaba (es lo que él aseguraba que sucedería), pues moriría matando, al menos le poníamos la guinda al pastel. La “relación” acabaría de todos modos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decía que le anulé la cita del sábado noche. “&lt;em&gt;Pero.... ¿para el 31 sí que estás libre&lt;/em&gt;?” había añadido él. A mí me sorprendía que un chico de 25 años quisiera pasar una noche como esa con alguien de mi edad, a quien todavía ni tan siquiera conocía, y estaba convencida de que no vendría (la voz de la experiencia, supongo). Con el hándicap añadido de que vive en un pueblo a una hora de distancia de mi ciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que el lunes por la mañana, cuando apareció un sms en mi móvil.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Celso:&lt;/strong&gt; ¿Cómo lo tenemos esta noche?. Como habías dicho que me dirías algo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, decidí coger el toro por los cuernos y aceptar. Al fin y al cabo, como he dicho antes, no perdía nada. Hasta ahora me sentía nerviosa e indecisa, pero en el momento en que le di mi dirección y fijamos una hora, ya se me pasó todo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero.... quince minutos antes, un nuevo sms.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Celso:&lt;/strong&gt; Hola guapa, resulta que hay un pequeño problema. No puedo ir en coche. En casa lo saben y no quieren que lo coja en una noche como esta. Se han puesto como una moto ...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo ya estaba convencida de que, una vez más, el uno por el otro, se anulaba. Cuando seguí leyendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“...¿Qué hacemos? ¿Cojo el tren o me vienes a buscar tú?. Lo que sea más rápido”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Bone:&lt;/strong&gt; Ven en tren, te recogeré en la estación.&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Celso:&lt;/strong&gt; Voy ahora mismo, te digo algo. Pero me tendré que quedar hasta después de las uvas como mínimo...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agradecí enormemente que se tomara esa molestia de coger el tren en una noche como esa, pudiendo haberse quedado con sus amigos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegué a la estación, aparqué en doble fila. El salió enseguida, me miró, sonrió y agitó la mano. Era dolorosamente joven, mucho más de lo que parecía en las fotos o por la cam. Subió al coche, llevaba una botella de cava, me dio dos besos y empezamos a hablar como si nos conociéramos de mucho tiempo. De hecho, así era.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era muy atractivo, y con unos ojos verdes transparentes que echaban hacia atrás. Una vez en casa bebimos, cenamos, vimos la tele, hablamos. Al final susurró: “&lt;em&gt;Aquello que temías de que no me gustaras, estabas muy equivocada”&lt;/em&gt; dijo sonriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
- Prepararé las uvas –dije.&lt;br /&gt;
Él me miró sonriendo.&lt;br /&gt;
- Es que...&lt;br /&gt;
- ¿No te gustan las uvas?.&lt;br /&gt;
- ¿Tienes turrón? ¿Suchard?.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me reí, era bien del todo un niño, pero un niño encantador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Naturalmente se quedó a dormir después de celebrar largamente la entrada del nuevo año. Al día siguiente le acompañé hasta su casa en mi coche.&lt;br /&gt;
- Me mandas un sms diciendo que has llegado bien –dijo al despedirse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo hice:&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Bone: &lt;/strong&gt;Ya estoy en casa. Ha sido un Fin de Año perfecto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Enseguida recibí respuesta:&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;Celso:&lt;/strong&gt; Mucho, ¿no? Me alegro de que te haya gustado. Venga, guapa, entonces nos seguiremos viendo, besos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé yo si seguiremos viéndonos o no, pero el recuerdo de tal como ha empezado el nuevo año, no me lo quitará nadie. Ahora ya me puedo morir. </content> </entry>  </feed>