24/09/07

Tecleando

Miriam, mi amiga siempre me dice que debo llamar a César y salir con él. Yo nunca llamo a nadie, y además, con César lo tengo muy claro. Yo no le llamo, él no me llama, pero cuando nos encontramos siempre acabamos quedando. Así, que el viernes, después de casi tres meses, coincidimos.
- Bueno, ya sabes que cuando no se planean las cosas es cuando mejor salen. Y más viniendo de mí -dijo él.
- No está mal tampoco, conociéndote ya lo sé –respondí.
- Lo dices como diciendo... “no tienes remedio”. Te digo yo que si lo supieras de una semana perdería hasta la gracia.
- Algo así –reí– yo no me quejo.

Y estuvimos recordando las veces que había estado en casa, estando los niños dormidos. Es con el único que lo he hecho, al único que he dejado entrar estando ellos (exceptuando una noche que dejé entrar a Koldo, cuando aún creía que había algo que podía llegar a ser interesante entre nosotros). Sólo que a César y a mí nunca nos pillaron.
- Es que no lo pensamos, es que nos da el calentón y decimos “vamos ya” –recordó.
- Y como siempre nos da...
- Eso ya no lo puedo controlar, creo que ya es por naturaleza que me sale contigo. Ahora mismo, recordando tu sofá... Deja que te vea de cuerpo entero.
Me levanté algo tímidamente.
- Digo... esta mujer se me ha puesto a más no poder.
[Yo, sinceramente, aún no entiendo cómo puede pensar eso de mí, pero se agradece].

Ejem, total, que como siempre... acabó en casa. [Esta vez no había niños].
6ee510ac7c3be83cb8f41824d29d506e.jpg
Otro de los chicos que me recomienda Miriam es Celso. Nunca he estado con él, pero siempre me ha sorprendido su interés por mi. Cuando me mandó la primera foto me sorprendió gratamente. Era muy joven, más que ninguno de los que conozco. Tan joven que ni se me pasaba por la cabeza que él pudiera sentirse interesado por mí, tan joven y atractivo que nunca imaginé que pudiéramos tener nada más que un tonteo por Internet. Llevamos así tres años, y lo que empezó con algunas conversaciones e intercambio de fotos, siguió, con el tiempo, con mensajes al móvil diciéndome que pensaba en mí, aunque eso me sorprendiera.

Celso no es como César. Los dos son muy atractivos, eso está claro. César es rubio de ojos verdes, cuerpo de gimnasio, aunque nada creído, y muy, muy simpático. Celso tiene un estilo más hippie. También con ojos verdes [es que me matan los que tienen los ojos verdes], su cuerpo no es como el de César, no está hecho a base de gimnasio, pero los dos me gustan mucho. Lleva una temporada diciendo que me quiere conocer, pero por otro lado sé que no acaba de ser cierto. El es tímido –dice-, yo también lo soy, y después de tres años, ahora me costaría poder hacerlo.

Viernes noche me mandó un sms: “¿Estás sola este fin de semana?. Porque se me había ocurrido hacer una locura hoy. La verdad es que hoy lo tengo bastante claro”.”No estoy en casa”, mentí. La verdad es que ahora yo no estoy preparada para eso.

Por otro lado, sigue la historia de Koldo.
No había sabido nada de él desde el último mensaje (fin de semana anterior). Este viernes, mientras hablo con César, nuevo sms.
Koldo: Hola,¿qué tal? ¿hoy estás sola?.
BdG: He quedado.

Aun no era cierto que lo hubiera hecho, pero tanto me daba si quedaba o no, lo que no quería era darle a él la oportunidad.
Koldo (a la 1.20 de la madrugada): Hola Bone, ¿quieres quedar ahora?.
BdG: [De nuevo sin respuesta].
Si le digo que he quedado, ¿a qué viene llamarme de madrugada? ¿acaso no me cree? ¿acaso cree que soy incapaz de estar con alguien que no sea él?.

El sábado salí con mis hijos para pasar el fin de semana fuera. No iba a regresar hasta el lunes por la tarde, pues en mi ciudad era festivo ese día.
Domingo tarde:
Koldo: Hola Bone, ¿qué tal? ¿hoy estarás sola?. [Y dale con si estaré sola].
BdG: Estoy fuera de fin de semana.
Koldo: Pero...¿llegas hoy?.
BdG: No.

Lunes tarde:
Koldo: ¿Estás en casa? ¿quieres quedar?.
BdG: [Sin respuesta].
Koldo: Eooo, ¿estás?
BdG: Estoy con los niños.
Koldo: ¿Y mañana? ¿quieres dormir conmigo?.
¿Dormir? ¿desde cuando quería pasar más de una hora conmigo?.
BdG: ¿A qué viene tanto interés ahora?.

a1f88ad48bd773c9b6faa336ae50d04b.jpg
Fue una pregunta con intención. Quería que se mojara un poco, que fuera capaz de reconocer que le gustaba algo, o, si mucho me apuras, que fuera al menos sincero y reconociera que aunque fuera sexualmente, le atraía. Pero sabía cual sería su respuesta. Es más, no me equivoqué en sus palabras exactas, sabía cuáles serían: "¿Quieres o no?".

Koldo: ¿Quieres o no?.
Era una respuesta prepotente. Da por supuesto que me está haciendo un favor, pero lo que está claro es que no le necesito, tal vez me necesite más él a mí. Puedo reconocer que me gustaba sexualmente, pero yo a él también, sino, no insistiría como lo hace. Por lo tanto, como mucho, se trataría de un favor mutuo.
BdG: Tengo a mis hijos conmigo.
Koldo: ¿Y el jueves?.
BdG: [Sin respuesta].
Koldo: ¿No quieres dormir conmigo?.
BdG: Un poco tarde ya, ¿no te parece?. Has pasado de mí todo este tiempo.
Quizá, ingenuamente, esperaba una disculpa por su parte, un poco de humildad, pero sólo repitió:
Koldo: ¿Quieres o no?.
Mi respuesta fue rápida, clara y concisa.
BdG: No, ya no.

17/09/07

Y la historia se repite

El pasado viernes volví a salir con Iñigo, pero ya no sentí el interés por mi parte, que había estado teniendo estos últimos días. ¡Mierda!, ¿por qué siempre me pasará esto?. Estuvo bien, como siempre, salimos a tomar algo cerca de mi casa, charlamos un montón y se me pasó el tiempo volando, pero… me daba igual quedar que no quedar. Aunque nos estamos viendo más a menudo de lo acostumbrado, no creo que él quisiera nada serio conmigo –lo que me consuela bastante, por otra parte– ya que él me había contado que había estado saliendo últimamente con una, pero había visto que no estaba hecho para compromisos.

Además, está el tema de la alergia a los gatos., y no quiero prescindir de los míos. Y otro problema: la edad. Sabe que soy mayor que él, pero supone que solamente en cuatro o cinco años, cuando en realidad son trece. En la época en que lo conocí yo manifestaba ser algo más joven de lo que soy realmente, hasta que decidí dejar de hacerlo, pero nunca salió el tema para aclarar la situación, así que después de casi tres años, no sé qué pensaría si le dijera la verdad. De todos modos, está claro que ese no es el problema, el problema es mi poca capacidad para que me dure el entusiasmo.
419610388d6faa9d8e261fbcd7e65584.jpg
Respecto a Koldo me gustaría aclarar que realmente sé cómo es, y que soy consciente totalmente de la situación. El hecho de que se trate (o trataba) de una relación solamente de sexo no me importaba demasiado. De hecho, si no busco un compromiso, ¿en qué se quedan las relaciones que pueda tener? pues en relaciones sólo basadas en sexo. Así ha venido siendo estos tres últimos años, pero al menos con los demás, con todos mis chicos del calendario había cine, cenas, copas, teatro, playa, incluso algún fin de semana y, por supuesto, sexo. La única diferencia era que no había una continuidad estipulada ni fidelidad por ninguna de las dos partes.

He repetido hasta la saciedad que por Koldo, en un principio, allá por el diciembre del año pasado, hubiera cambiado esa rutina (gran error hubiera cometido), pero él lo estropeó ya desde el principio, y acabó convirtiéndose en una relación solamente sexual, pues nunca salíamos de casa, mejor dicho, de la cama, pues su frase estereotipada de “vemos una película y hablamos” era sólo eso: una frase.

No es el hecho de que fuera ese tipo de relación lo que me molestara, sino que siempre fuera cuando a él le viniera en gana, y mucho peor aún, que me lo anulara casi siempre pocos minutos antes de que se produjera la cita, y eso sí que va a ser que no. “No quiero sólo sexo” repetía él una y otra vez, sin embargo, no demostraba otra cosa. “Lo mismo podría decir yo de ti”, se escudaba siempre. Persona de nula conversación, lo que me hacía pensar que tampoco hubiéramos durado demasiado si hubiera ido como yo hubiera deseado en un principio.

Es fácil opinar cuando no se está en medio. Todos lo hacemos de los demás, todos vemos la paja en el ojo ajeno, pero yo soy consciente de la viga que llevo en el mío (será por eso que cada vez veo peor). De todos modos, mi decisión está tomada, y no creo que se merezca que le dedique ni un minuto más de mi tiempo. Es ahora cuando empezará su insistencia, lo sé. De hecho, ya ha empezado.

Jueves noche, sms:
Koldo: Hola, ¿qué tal? ¿estás sola?.
BdG: No.

Viernes noche, sms:
Koldo: Hola, ¿qué haces hoy? ¿estarás sola? ¿puedo venir?.
BdG: He quedado.

Viernes (2:14 de la madrugada), sms:
Koldo: Hola, ¿estás despierta?.
BdG: [Sin respuesta, aunque podría haber contestado: Sí, pero acompañada.]

11/09/07

Caigo, caigo y vuelvo a caer

Mentiría si no dijera que esperaba que Iñigo volviera a llamarme en cuanto regresara de sus vacaciones. También mentiría si dijera que no intuía que lo haría.

Así que cuando vi el sms en el móvil diciéndome que aquel día estaba en mi ciudad y si quería o podía quedar, él estaría encantado, me hizo sentir realmente bien. La pena es que mis hijos acababan de llegar de unas vacaciones de dos meses fuera (dos meses bastante desaprovechados por mi parte, todo hay que decirlo), y los tenía en casa. Me mandó otro diciéndome que el domingo ya iba a regresar y que aunque fuera un rato, tal vez pudiéramos vernos.

No contesté a ese segundo mensaje pues aunque el domingo los niños estaban con su padre, no sabía yo a qué hora me los devolvería. Domingo tarde me lo pasé sola, y por la noche, mi ex me dijo que se quedaban a dormir en su casa [Y eso porque yo le llamé preguntando porqué tardaban tanto]. ¡Qué manía tiene el hombre de organizarme la vida!. Me senté entonces delante del ordenador, y vi a Iñigo conectado; al decirle que estaba sola, me dijo:
- No me lo digas dos veces, que me acerco rápido, eh.
- ¿Quieres que mañana vayamos zombies a trabajar como la última vez?.
- Yo me lo pasé genial y ya dormiremos cuando nos muramos, ¿no?.

Así que al cabo de un rato estaba en mi casa. Debe hacer más o menos dos años que nos conocemos, incluso más, y siempre hemos mantenido una relación cordial. Es de los únicos que me felicita la Navidad o el día de mi Santo, pero estos dos últimos encuentros han sido diferentes; quizá me equivoque, pero lo he sentido más cercano a mí. Frases susurradas como “estás tan bien como siempre” o “me encanta estar contigo”, que podrían ser banales, pero que nunca había escuchado de su boca, me hacían sentir bien, más que nada porque las sentía como sinceras.

Veremos si se repite, aunque yo espero que sí.
3f92421ae971a638fc9c8fef99398032.jpg
Aunque el títtulo del post viene a cuento de otro tema. A todo esto, la última vez que estuve con Koldo fue el día siguiente al que mis hijos se habían marchado de vacaciones. Había sido como siempre: muy bien en sexo, nefasto en relación. Él se había ido deprisa diciendo que más que sexo le hubiera gustado que quedáramos para tomar algo [¡qué cínico!].

Un mes después de eso, aún sabiendo que mis hijos estaban fuera todo ese tiempo, no había vuelto a dar señales de vida hasta que un día coincidimos en el msn:

- ¿Quieres quedar algún día? ¿el domingo?.
- De aquí a domingo ya habrás cambiado de opinión –le dije bastante seca.
- Vengo, cenamos, vemos una peli y ....
- Siempre dices lo mismo, y luego... ni cena ni peli, no hace falta que nos engañemos.
- Y si aparte de domingo, vengo hoy?. Me apetece mucho verte. Me muero por estar contigo.
- Tú y tus neuras, no hay quien te entienda.
- Ahora vengo, ¿vale?.
No me dio mucho tiempo a opinar, siempre dando por supuesto que yo no podía pasar sin quedar con él. ¡Qué equivocado estaba!. Al poco se conecta de nuevo.
- ¿Qué pasa ahora? –le dije imaginando la respuesta.
- Acabo de recordar que había quedado a las 7.
- Estás pirado.
- ¿En serio lo piensas?. Bueno, te dejo, guapa, ya hablamos.

Como os podéis imaginar mi irritación fue tremenda. Y no porque sintiera nada por Koldo, sino porque él había dado por supuesto que me moría por verlo, y él hacía y deshacía como le venía en gana. Y lo peor de todo es que estoy segura que no lo hace a posta, pero no puedo soportarlo.

Mes y medio después de esta conversación, o sea, anteayer. Sms de Koldo.
Koldo: ¿Qué haces esta noche?.
BdG: Tengo niños.

Y os preguntareis porqué le contesto. Tenéis razón, voy a dejar de hacerlo, ¿para qué malgastar un sms con él si no tengo nada que decirle?. Pero hasta anteayer aún no había tomado esa decisión. Después le encontré conectado.
- ¿Quieres quedar conmigo la semana que viene? –dijo hablándome después de un mes y medio de ignorarme cuando me veía conectada.
- ¿La semana que viene? ¿para qué? ¿para que te dé tiempo a cambiar de opinión veinte veces?.
- ¿Por qué lo dices? ¿quieres quedar antes?. ¿Quieres quedar hoy? –añadió.
- No, tengo niños.
- Pues mañana. ¿Querrás que follemos?
- Para eso vienes, ¿no? –le dije secamente.
- ¿No te molesta?.
- Ya sé que sólo me quieres para eso. Es cuestión de asumirlo.
- No te quiero sólo para eso. Yo podría pensar lo mismo de ti [¡Hay que tenerlos cuadrados!].
- Es lo que tú me has demostrado desde que nos conocemos.
- Pues a mi no me gusta que sea así. Podríamos quedar y sólo hablar.
- Eso no te lo crees ni tú.
- Es que me pones a mil. Veámonos esta noche, cuando tus hijos duerman. Y mañana también.
- No me fío de ti, dudo mucho que vayas a cumplir eso.
- ¿Quedamos para mañana?
- Depende de los niños [Soy imbécil, lo sé].
- Pero sólo para hablar y tomar algo. En serio te lo digo. Me voy, nos vemos mañana.
[¿Y hoy?, no estabas hablando hace unos minutos de hoy?. ¿Qué ha pasado? ¿Se ha hecho el clic en tu cabeza que te lo ha hecho olvidar?]. Da igual, paso.

¡Ah, eso sí!, mañana ni hablar, eso te lo digo yo.

Puede que nadie me crea, porque yo caigo y caigo aunque sea consciente de ello, pero estoy convencida de que ésta ha sido la última vez. Pero, lo que si me alegra es ver que me importa un rábano, por no decir algo peor.

27/08/07

Así es la vida

Quiero alegar en mi defensa que el chico me daba pena, y pensé que, dejándoselo claro, para tomar algo o ir al cine, tampoco pasaría nada.

Le di largas y anulé alguna cita, pero él sabía que estaba sola y sin niños, así que muchas excusas no tenía. Lo único habérselo dicho claro: “No me gustas nada y no quiero verte más”. Pero... ¿cómo se le dice eso así a un tipo que es buen tío y que te mira con cara de cordero degollado?. A buen entendedor pocas palabras bastan, y a él tendrían que haberle bastado.
0a876fca0bf76a5e065dc7d468b2b440.jpg
Si incluso un fin de semana me fui a Valencia a visitar a Pascual. Se lo dije a él que iba a estar todo el fin de semana con otro chico. Y... ¿no va el tío y me llama por teléfono?. Pero coño, tú ¿para qué llamas si me he ido a pasar todo el fin de semana con otro chico a su casa?. Naturalmente no le cogí el teléfono.

Después de eso ya vino la última salida, pero fue la que colmó el vaso. Hasta entonces las había estado sobrellevando como podía. Incluso la tercera cita en la que me quería llevar a un parque y, por error, me llevó a otro aunque hacía rato que yo se lo estaba diciendo.
- Tengo un sarpullido aquí en la ingle... –me decía- ahora no te lo puedo enseñar, pero en el coche te lo enseño.
- ¿Comooooorrr?, deja, deja, ya me lo creo, no necesito ver ningún sarpullido [Y menos en la ingle, Dios me libre].

Para la cuarta cita le di largas, pero él fue sugiriendo días hasta que tuve que aceptar, aunque yo tenía muy claro y preparado mi discurso de que era la última vez que nos veíamos. No escuchaba.
- Quiero irme en octubre a algún hotel a pasar el fin de semana. Si quieres venir.... –insistió.
- No, ya sabes que no quiero.
- Te lo digo con tiempo para que puedas arreglarlo con los niños.
- Pero si no es problema de los niños, es que no quiero ir, y lo sabes.
- Yo lo encargaré igualmente, tal vez en octubre ya tenga novia.

Oh my God!!!!. ¿Cómo va a tener novia este pedazo de merluzo?, a menos que encuentre a otra merluza como él.

- Es que el sábado próximo he quedado con una chica, y tal vez... no te enfadas, ¿no?.

¿Enfadarme yo? ¡qué va! si justo es lo que quiero, ¡¡¡¡que salgas con otras chicas!!!!!.

Lo peor de todo es que hace poco hablé con él. Estaba un poco apático.
- Es que no me ayuda mucho saber que casi no nos veremos ya...

¿Casi????? ¿Qué parte del NO VAMOS A QUEDAR MAS no has entendido?. En fin....


Lo de Ernest es mucho más complicado, o más simple, quien sabe.

A ver, resumiendo, después de haber quedado para comer tras un montón de citas anuladas; después de un mensaje suyo preguntándome cuándo repetíamos, aunque no hubo contestación a mi respuesta; después de que tres meses después viajando por el mundo contacte conmigo para decirme que ha venido “acompañado” de su viaje; después de decirme que se va a ir de vacaciones con su “desliz” –fueron sus palabras–, aparece unas semanas después.

- ¿Has encontrado al jovencito que te ha enamorado? –dijo riendo.
- ¡Que vá!, mis citas van de mal en peor. Este año he conocido a cuatro. El último (llamémosle Jacinto): idiota perdido; el penúltimo (Isidoro): a saco-paco...
- ¿Sex machine?.
- Peor que eso. El segundo: tú, y ya ves... El primero (Koldo), y ya conoces la historia. No quiero arriesgarme más conociendo a gente nueva.
- Todo es cuestión de recuperarlo –dijo.

Me sorprendí un poco con la respuesta, y sólo atiné a preguntarle por su amiga. Me comentó que parecía que la historia había terminado, y tampoco quise preguntar más, por el momento.
- Ahora que veo tu foto, vuelvo a decirte que me encantan tus ojos...
- ¿Los de la foto o los reales?.
- ¿No son los mismos? Sabes... a mí me gustaste, lástima que estaba entrando en un período de mi vida un poco revolucionado. Pero me gustaba hablar contigo, por eso he seguido cuando he podido.

Así que ahí hice algo que no acostumbro.
- No sé si está bien que lo diga, pero si quieres que volvamos a quedar cualquier día, pues me lo dices –dije arriesgándome.
- ¿Por qué no tendría que estar bien que lo dijeras?. A mí me gusta. Y es cierto que me gustaría volverte a ver.

Bueno, el corazón me dio un salto que para qué, pero yo muy digna, pues ya sé como van las cosas cuando alguien me interesa minímamente.
- ¿Cenamos pasado mañana? –dijo.
- Perfecto.

Cuando llegó pasado mañana recibí un sms:
Ernest: ¿Te importa si lo dejamos para mañana noche?.
BdG: Para nada, contigo ya estoy empezando a acostumbrarme, jaja.

Lo malo fue cuando al día siguiente le mandé yo un sms:
BdG: ¿Te va bien quedar hoy?.
Ernest: ¡Ostras!, me he vuelto a liar, y por algo tan poco importante como jugar un partido de fútbol. Lo siento.

Si lo que venía a decir era que el partido de fútbol era poco importante, pero aún así lo prefería a una cita conmigo [que por lo visto, aun era menos importante], pues me quedó bastante claro.

Un nuevo Koldo en mi vida, a quien hace ya más de un mes desterré para siempre (creo).

20/08/07

Quedando con el más tonto

Ayer salí (por cuarta vez, que ya son veces), con un individuo que me ponía de los nervios. “Que no eres la hermanita de la caridad” me había dicho un amigo al contárselo. Ya, pero en el fondo me daba pena, y aunque le daba largas, acababa quedando con él. Eso sí, cada vez se lo dejaba más claro, o al menos lo intentaba.

El primer día fuimos a cenar. Yo de entrada ya vi que era un garrulillo, y que no íbamos a pegar ni con cola. Me miraba con sus increíbles ojos azules, eso sí lo tenía el muchacho, y me decía: ¡Eres muu guapa, eh!, he contactado con otras ocho chicas, pero ninguna me ha gustado como tú. [Pues vaya, por Dios].

423850cb93a52698c8da6c2538065bd1.jpgHablaba en voz en grito, lo cual me hacía sentir de lo más incómoda, no me apetecía nada que los de la mesa de al lado tuvieran que enterarse de cómo nos habíamos conocido -para variar vía Internet-. Antes nos habíamos tomado algo en un bar, y a la hora de pagar se había entretenido en rebuscar los céntimos exactos para pagar. Ahora se repetía de nuevo.
- Deja, pago yo -dijo poniendo un billete y volviendo a hurgar en su monedero.
- ¿Qué haces? –le dije viendo que estaba buscando la cantidad necesaria para dejar la cantidad justa, con céntimos incluidos.
Saqué un billete de cinco y lo puse en el plato, a ver si así dejaba en paz su monedero. ¡Ah, y se levantó para ir al baño tres veces!!!.

Después fuimos a tomar algo, y yo ya estaba impaciente por salir por piernas de ahí, viendo, además, como él ya hacía planes para un montón de salidas.
- Es que, como te he dicho, he tenido ocho citas, pero con ninguna he tenido el feeling que tengo contigo.
Yo sonreía condescendientemente, pero no sabía cómo salir corriendo.
- Mira, vamos a ver –le dije-. Te veo muy decidido a buscar una pareja estable, y yo, la verdad, no estoy por la labor.
- Pero... ¿te gusto?.
Ya salió la preguntita de marras. ¿Y qué tengo que contestar? ¿qué no?.
- Bueno, veo que eres un buen chico, y con unos ojos preciosos, pero no creo yo que vayamos a encajar mucho tú y yo.
- Si no se prueba no se sabe.
- Sí se sabe, sí. [Yo, al menos, estoy convencida de ello].

Me acompañó hasta la puerta de mi casa, y yo entré rápidamente sin darle demasiadas opciones.
- ¿Salimos mañana? –dijo.
- Si quieres el domingo podemos ir al cine.
[Mecagüen la mar, ¿por qué habría dicho eso?].

Antes del domingo ya me había llamado tres veces. Y se presentó a buscarme media hora antes de lo acordado. ¡Y a mí que no me gusta que me agobien!.

Como era pronto para entrar al cine, nos sentamos a tomar algo mientras hablábamos.
- Mira –volví a entrarle-, creo que no vamos por buen camino.
- ¿No te gusto? –repitió.
- No es eso, es que es absurdo que estemos quedando cuando tú quieres tener una pareja y yo no. Yo no soporto que me agobien, ni tener compromisos, ni obligaciones...
- Entiendo, de verdad, entiendo.
[Otro que entiende].
- Pues entonces, queda claro.
- Sí, queda claro, que me lo tome con calma.
- No, con calma no, que no te hagas ilusiones conmigo, que intentes conocer a otra chica, y que no pierdas el tiempo.
- Entiendo.
A la hora de pagar, lo hice yo, quería evitarme el tener que volver a ver cómo quería dejar la cantidad exacta con sus céntimos incluidos.

Entramos en el cine. El seguía hablando, así que tuve que hacerle callar más de una vez.
- ¿Te gusta el baloncesto?.
- No.
- ¿Te gusta el fútbol?.
- No.
- ¿Qué deporte te gusta?.
[¿Quieres callarte de una puta vez, pesado?].
- Ninguno, y ahora calladito, ¿vale?.

Al poco rato.
- Me estoy meando.
- ...
- No, si tenía que haber ido antes de entrar....
- Pues ves al baño.
- No, que molestaré a la gente al pasar.
- ...
- Ufff, no sabes lo mal que lo estoy pasando.
- Pues ves al bañoooo.
- Es que me sabe mal.
[O vas tú o te empujo yo, y cállate ya que a nadie del cine le interesan tus problemas de próstata].
- No, hombre, mejor que vayas y así te quedas más tranquilo.
- ¿Ya sabré encontrar el camino?.
- Grrrrrrrrrr.

Al salir me di prisa, no quería que nadie me relacionara con el pesado que no había parado de hablar en toda la película.
- Entonces me ha quedado claro, tú tranquila, yo entiendo –decía frotándome el brazo- ¿Dónde vamos ahora?.
- Pues yo ya quisiera irme a casa, si no te importa.
- ¿Entonces no me quieres como pareja? ¿Y cómo amigo con derecho?.
[Vaya, ya estaba tardando].
- No, eso tampoco, además el amigo con derecho no existe. Como siempre digo, desaparece el roce, desaparece el amigo.
- Conmigo eso no te pasaría.
- Claro, ya, eso decís todos. Pero mira, ¿para que liarse?.
- Pues yo sí que quisiera liarme contigo.
- Sí, pero yo prefiero ahorrármelo.
- Pues te pierdes mucho, porque conmigo....
[Ya salió otro Nacho Vidal].
- Estoy segura, pero prefiero quedarme sin comprobarlo.
- Si necesitas tiempo para pensártelo, pues te llamo en unos días y lo hablamos.
- ¡Que noooo, que no necesito pensarme nada, que no quiero liarme contigo!.
¡Ah, y volvió a ir al baño en el bar en que nos sentamos un ratito!.

Esas fueron nuestras dos primeras citas. La tercera no varió demasiado, pero no entraré en detalles para no alargarlo. Se atrevió a hablarme de sexo, eso sí, en voz en grito, como siempre.
- Pero... ¿quieres bajar la voz?
- Uy, perdona, perdona...
Más que nada, me dejó entrever que era un pardillo por lo que me comentaba-. ¿Y ese era el que me prometía noches de pasión?. Ese chico estaba a años luz de saber lo que era un buen polvo, pero no iba a ser yo quien se lo demostrara. Además, iba cambiando sus ideas a medida que yo hablaba [Ni personalidad tenía el tío].

Volvimos a quedar una última vez. Yo le había estado dando mil vueltas al asunto. Esta situación era peor aun que la de Samuel. Al menos Samuel era inteligente [aunque desgraciadamente se lo tenía demasiado creído]. Al final se lo dije claro: era la última vez que nos veíamos.

Fuimos a cenar, tuve que hacerle bajar la voz un montón de veces. Me avergonzaba que él fuera al único que se le oía, y encima solamente para decir memeces.
- Vaya amigos que tienes –le dije- parecéis niñatos.
- ¿Encuentras que son tontos?.
- Sí, y lo peor de todo es que si a ti te hace gracia lo que me cuentas, también debes estar en el mismo saco.

No soy una persona desagradable, pero la situación se me hacía cada vez más incómoda. Me comí una ensalada. El se engulló una ensalada, una pizza y un helado con macedonia.
- ¿Pagamos a medias? –dijo al ver que yo no hacía ademán alguno cuando trajeron la cuenta.
Asentí, ya sólo me faltaba eso.
- Pongo 20 euros, ya dejo que tú añadas lo que falta –dijo como quien me hacía un favor, pues lo que faltaba para poner era menor a esa cantidad [aunque no mucho menor].
- Sí, sobre todo teniendo en cuenta que tú te has pimplado tres platos y yo sólo una ensalada.
- Uy, si, si, perdona, perdona...
Perdona, perdona, pero no puso ni un euro más.

Y es que a mí no me gusta ir con esas miserias. Durante la cena ya había llamado a dos amigos suyos y a su madre. ¿Eso era una cita?.
- Me dejas que lo haga, ¿no? –decía.
Yo lo único que quería era irme a mi casa tranquilamente y dejar a ese lerdo ahí tirado.
- Lerdo es una palabra que hemos usado mucho mi amigo y yo durante las vacaciones – dijo-. Significa tonto.
- Sí, ya sé lo que significa -dije suspirando.

Salíamos a la calle cuando le dije si no quería ir al baño [Igual que debo hacer con mis hijos].
- Sí, pero tenía miedo que te enfadaras –dijo.

Al salir, caminamos hacia mi casa donde tenía el coche aparcado.
- Uy, por aquí no, que hay un hombre recostado en la acera –dijo cambiando de calle.
- ¿Y?.
- Que me da miedo...
Lo miré ya irritada.
- Pues sí que....
- Oye, necesito ir al baño...
- ¿Otra vez?????, pues pasemos por mi casa un momento.

Me había traído una botella de vino.
- Nos la podríamos beber en tu casa.
- Ni hablar, nada de beber, pero si quieres te quedas un rato y charlamos.
Se sentó en el sofá junto a mi. Un gato se le acercó. Pegó un bote cual niña de tres años, protegiéndose la cara con las manos y pegando un chillido.
- ¿Qué haces? –le dije
- El gato... que me miraba.
- ¿Tú eres tonto o qué?, ¿qué crees que te va a hacer?.
- Es que me miraba y se me quería subir...
- El otro día en el parque me montaste el numerito porque había un bulldog [atado con correa] y te escondiste detrás de mí. Ahora no querías subir por mi calle porque había un hombre recostado, y ahora te cagas porque mi gato te mira.... Es inaudito –dije realmente enfadada.
- No, pero... es que me miraba....
Entonces se acercó para besarme.
- Pero... ¿tú que haces? -le dije apartándolo.
- Estaba pensando cuando nos volveríamos a ver.
- ¿No te he dicho desde el principio que hoy era el último día?

Me levanté indignada. ¡Menudo memo!.
- Bueno, la botella de vino te la bebes con quien quieras -dijo cuando le llevé hasta la puerta.
[Me estaba dando la impresión de que encima me echaba en cara haberme traído el vino. A punto estuve de tirárselo por la cabeza].
- Que te vaya bien, y no vayas así de desesperado por la vida, que las cosas han de seguir su curso.
- Ya no haré más caso a las chicas, todas me torean, como tú, que también me has toreado...

¡¡¡¡¡ Encima !!!!!!. Y es que está claro que no hay peor sordo que el que no quiere oir.

Para quitarme el mal sabor de boca, mañana saldré con Ernest. Sabía que regresaría.