28/06/07
Aclaración sobre la "coca"
La coca, aparte de ser también la cocaína, como en todas partes, aquí es una especie de pastel de bizcocho que se come en las verbenas, normalmente lleva frutas confitadas y piñones.

¡Qué no había caído yo en eso, y a ver si es que alguien entiende que ibamos colocados! ¡Qué ya sólo me hubiera faltado eso: pesado y colocado!.
22:45 Permalink | Comentarios (3) | Email esto
27/06/07
¿Comprende?
Cumpliendo lo que dije, he estado dos meses sin salir de casa por la noche. Y lo mejor de todo es que no lo he echado menos, ni eso ni a nadie. Porque …. para que los detractores de Koldo lo sepan, no he quedado tampoco con él, y además, desde hacía 15 días ni tan sólo tenía noticias suyas. Y ni falta que me hacía.

Con Samuel he seguido hablando todo ese tiempo, porque aunque cada vez veía más claro que no me gustaba su forma de ser, que lo encontraba pedante y pretencioso, para mí seguía siendo mi amigo. Así que hace más o menos un mes empezó a preguntarme qué haría por la verbena de San Juan. Mi respuesta fue pasando, a través de los días, desde un “no lo sé”, a “ya veremos”, “ya hablaremos”, “puede que sí”… hasta que él dio por sentado que mi respuesta era: “estaría encantada de compartir esa noche contigo”.
- Tenemos una cena romántica en tu jardín, bebemos cava, …, y al día siguiente, si nos apetece, nos vamos a la playa, luego comemos juntos, y… y… -ya empezó a animarse.
- No te enfades, lo de la cena (romántica, va a ser que no) pase, lo del cava, pase, pero… me gustaría tener el domingo para mí sola, es que si no, me agobio y tengo la impresión de que no he tenido tiempo para mí.
- Comprendo, pero a mí me hacía ilusión pasar el fin de semana contigo.
Ya, pero a mí no. ¿Comprendes?, no, no comprendes nada. Si comprendieras no insistirías.
Me mandó un mensaje con el asunto: “San Juan”, y yo, por un momento, me imaginé (supongo que era lo que deseaba) que me lo estaba anulando. Pero no, era para confirmarlo. Y entre frase y frase soltó: “Te tendré que despertar a media noche, que como es la noche más corta del año, tendremos que aprovecharla, jajaja”.
Mecagüen la mar. ¿Y él es el que comprende?.
Otra vez el agobio volvió a caer sobre mí, me daba la sensación de que volvía a ser suma y sigue, que no había logrado romper con la obligación de tener que quedar con él, dormir con él y… después tener que decirle que no me apetecía.
Tardé tres días en contestarle. Quería dejarle bastante claro cómo iba a ir todo. Le conté que le veía muy animado, y que yo no lo estaba tanto, pero que podíamos vernos aunque fuera para ponernos de cava y coca hasta el culo. Incluso le hice referencia –de nuevo- a mi poco interés sexual para tener relaciones con alguien de quien no estuviera enamorada.
Su respuesta no se hizo esperar, y entre otras cosas dijo: “Y por tu escaso interés sexual no te preocupes, eso se arregla con unos mimitos y un masajito”.
¿Cómoooooo?. ¿Otra vez?. Mi amiga dice que no le hablo claro. Pero más claro que eso sería decirle ya directamente: “¿Por qué no te vas un poquito a la mierda?. Pero la verdad, a mi me sabe mal tener que acabar así, pero el agobio que siento es demasiado, y eso sólo me provoca mal humor.
El sábado, día de verbena de San Juan, por la tarde, me lo encontré conectado.
- Hoy te cuidaré, que te lo has ganado –dijo cuando notó mi mal humor.
- Yo de ti no lo haría, podría morderte, y no cariñosamente, precisamente.
- Cuando te desahogues ya está, ningún problema.
- No creas que lo vas a tener tan fácil –le dije.
- En cuanto te haga un masajito en la espalda...
- ¡Y dale!, ¡qué no quiero masajitos!, ¿es que no escuchas?, o mejor dicho, ¿no lees?.
Se presentó puntual en mi casa. Él, que comprende tanto, tenía que comprender que mis besos no eran tales, sino sólo leves roces desviados a los pocos segundos. Hablamos, eso sí, y bastante. Pero creo que todo el tiempo pensó que eso no iba con él.
- Es que nos engañamos creyendo que tenemos “amigos con derecho a roce”, pero sólo son “tíos con derecho a roce”, porque cuando el roce desaparece, la amistad le sigue (al roce, digo). O séase, que eso de la amistad entre chico-chica es bastante cuestionable -le iba diciendo.
- Pobrecita ella, que dice que se cansa de sólo sexo, que los hombres no merecen la pena.
- No, no te confundas. Yo hasta ahora jugaba a eso, y no tengo nada que reprochar a esos hombres, sólo que ya me he cansado. Todos jugábamos a sólo eso, ahora ya no interesa.
Él me miraba y asentía, como diciendo “comprendo”, pero no se lo estaba aplicando, para nada, a su historia.
Yo critiqué a Koldo. Le dije que no me lo comparara con su amiga, que yo de Koldo no estaba enamorada, que sólo me había llamado la atención más que los demás, pero que no me iba a estresar para nada por él.
El estuvo criticando a su amiga.
- Es que la tía no entiende. Ahora que paso de ella, me llama y me manda mensajes como si nada.
- Creo que los hombres y las mujeres no hablamos el mismo idioma –le dije.
- ¿Por qué me dices eso?.
- Mi lectura femenina es que ella realmente se siente a gusto contigo, como amiga, y después de que tú le propusieras algo más serio, en lugar de acortar distancias, las alargó. Ahora que ha quedado claro que ella no siente lo mismo que tú, quiere recuperar esa amistad que habías iniciado (y que tú, falsamente, promueves). Pero no creas, ni por un momento, que lo que quiere es salir contigo.
- ¿Ahora te pones de su parte?.
- No, sólo que parece que los hombres –en este caso tú- lo entendéis todo al revés.
Después de cenar, charlar, comer coca, beber cava (y rehuir sus besos) le dije de subir a dormir-dormir (pues vive fuera de mi ciudad y no tiene coche). Una vez en la cama, al intentar besarme de nuevo le dije que –como ya había repetido hasta la saciedad- que no me apetecía nada más.
- ¿Ni un masajito? –repitió.
Pa matarlo.
Al despertar al día siguiente, lo volvió a intentar. ¿Había algo que le hiciera pensar que en esas horas podía haber cambiado de opinión?.
Me arrastraba hacia él.
- Ven, tonta, que estás más tonta…
- Tú sí que estás tonto –le dije levantándome de un golpe ya un poco molesta.
Una vez en la cocina me dijo que no le preparara nada, que no le apetecía tomar ni café.
- Si hubiera habido metro esta noche, me hubiera ido, era imposible dormir con los petardos y el taconeo de la vecina de arriba –dijo.
- ¿Y tú eres el que se ha pateado la India mochila en mano, y ahora no te deja dormir un taconeo? (Lo que a ti te pasa es que tienes un cabreo de muy-señor-mío porque al final no te saliste con la tuya).
- Además… ¿has tenido un par de mensajes, no? ¿algún pesado?.
- Koldo.
Su cara se transformó.
- Pero no tengo ninguna intención de quedar con él –añadí.
Mi amiga lo había vaticinado: La noche en qué estés con Samuel, Koldo, sea a la hora que sea, te mandará un mensaje para verte (en concreto, eran las 5.30 de la mañana).
Imagino que Samuel no volverá por casa. Está claro, no hay roce, no hay amigo.
22:54 Permalink | Comentarios (6) | Email esto
06/06/07
Porque no hay nada que contar
Muerto el perro, muerta la rabia, ¿no?, eso dicen. Muertos los amantes, muertas las historias de desamor, o sea, la base de este blog, apenas nada que contar.
Eso de encontrar una pareja estable, que no formal, y que encima tenga que provocarme gusanillos en el estómago, está de lo más complicado. Aunque nunca nadie dijo, ni yo misma, que eso iba a ser fácil.
Jaime volvió a mandarme otro mensaje por si queríamos vernos alguna noche. Visto que no se daba aludido con mis respuestas de: “Tengo niños, no puedo” y que nunca añadía la coletilla de: “Pero, podemos buscar otro día”, que es lo que suelo decir si realmente me interesaba quedar, pues tuve que responderle que estaba saliendo con alguien (aunque fuera mentira cochina). Sólo así dejó de mandar mensajes.
![]()
Hugo (antes H), el tacaño, sí se dio por enterado con el mensaje de: “Esta noche tengo niños”, y ni corto ni perezoso me eliminó directamente del msn.
Armando me dejó un mensaje de: “Me tienes abandonaoooo”. Y a mi respuesta de: “Estoy sin apetencia sexual”, también dejó de llamar. Es uno de los más antiguos, se puede decir que hemos estado tres años así, pero ni una sola vez he estado en su casa (no, no está casado), sólo que supongo que no habrá querido inmiscuirme en su vida. Tampoco es que yo hubiera ido más allá, pero sé que nuestra “relación” era puramente sexual, y se había convertido, una vez más, en monotonía para mí.
Supongo que la culpa ha sido mía. Todo este tiempo sin querer comprometerme con nadie, la única solución era ir de uno a otro sin querer profundizar más allá de lo que había.
Así, que siendo consecuente con mi decisión, llevo unas semanas en casa, sola, con mi ordenador, mis gatos y poca cosa más.
El otro día soñé que se publicaba una novela con mi blog (ingenua, jaja). Y a mí, cuando me daba cuenta, me daba pánico que mis amigos-amantes pudieran leer todo lo que he rajado de ellos. Porque, la verdad, pocos o casi ninguno se ha salvado. Hasta ahora sólo Samuel y alguno más, pero ahoraSamuel ha empezado a cansarme también.
A mi decisión de no volver a quedar por ahora con él porque me estaba agobiando, su respuesta fue clara.
- Ningún problema –dijo.
Habíamos estado cuatro meses viéndonos cada vez que yo tenía libre, y si él me conociera bien, sabría que eso no iba a ser bueno. Ocupaba todo mi espacio vital, mi fin de semana desaparecía totalmente con sus encuentros, y me ahogaba.
Hace poco volvimos a hablar.
- ¿Aún estás anti-social y sin ganas de salir?.
- Sí, aún sigo así. No me apetece tener nada con alguien con quien no me sienta enamorada, o al menos “un poco enamorada”.
- ¿Lo dices por mí, también? –se aventuró.
- También.
- Ningún problema, volvió a decir.
Samuel me cansa. Últimamente va de lo que no es, va de cabrón (o al menos eso dice), y no lo es, para ir de cabrón, hay que nacer; va de graciosillo, y tampoco lo es; va de machito, y nada (no sabe); va de ligón (y para nada); va de buen amante, y …
La chica que le gustaba (o decía que le gustaba) pasa olímpicamente de él.
- Mis amigas alucinan con eso, dicen que cómo es posible que no me haga caso –dice-. Claro que ellas son mis amigas, y no son subjetivas.
- Bueno, por suerte hay gustos para todos.
Me estaba resultando pedante.
- ¿Qué quieres decir?.
- Pues que no todos gustamos a los mismos (por no decir, que parece que no te has dado cuenta, pero a mí tampoco me gustas).
- Ah, claro. Por cierto, ya veo que al final vamos a pasar juntos el verano tú y yo.
- Eeeeiiinnn?????.
En fin, que seguiré esperando a mi príncipe azul, alguien por el que sienta “algo” aunque no sea amor del todo. Me conformo con un leve cosquilleo como pasó con César, Marcos, Koldo o incluso Ernest, de quien por cierto, nunca más se supo.
Y hablando de Koldo… ya sé que no tengo perdón, entonaré el mea culpa, pero aún volví a hablar con él. Me mandó un sms para ver si quería verlo.
- No te entiendo, cuando quedamos siempre me plantas, y luego me persigues hasta la saciedad.
- Es que nunca he salido con nadie mayor que yo, y a veces, cuando lo pienso, me asusto, pero la verdad es que estoy muy bien contigo y quiere seguir viéndote.
Y yo, tonta que a veces soy, voy y me lo creo, o me lo quiero creer, y me dejo.
Así que cuando empieza a mandarme mensajes antes de dormir del tipo: “Buenas noches, guapa”, “Me gustaría poder verte ahora, aunque sé que no es posible” o “Estaba pensando en ti”, pienso que si se lo curra un poco, quizá acabe quedando con él.
11:10 Permalink | Comentarios (7) | Email esto
17/05/07
Indecisiones
Cuando desperté a la mañana siguiente me conecté un momento y apareció Samuel.
- ¿Quieres que tomemos un café? –dijo.
- Mejor comemos algo, que estoy tan furiosa que mordería al perro.
- Te dejaré que me muerdas a mí (no sé si iba con segundas).
- Intentaré no hacerlo (eso sí iba con segundas).
![]()
Estuvimos toda la comida criticándolos. Yo hablé de Koldo, él de V, la chica de sus sueños. Los pusimos a caldo a los dos, no entendíamos su actitud y al menos, despotricando, nos reímos bastante. Cuando llegamos a casa él empezó a besarme, pero a mí no me apetecía nada, así que le dije de poner una película y él accedió buenamente, como siempre.
El fin de semana siguiente salí con César –él ya dije que sería una excepción a mi etapa de descanso y receso-. Nos había quedado pendiente aquella noche en que se le complicó el tema en su trabajo.
Le hablé de mi nueva teoría, esa de buscar una pareja estable que no fuera formal, y además, que me hiciera sentir, al menos, un gusanillo. Dijo que eso era imposible, que nunca se sabe dónde está el límite de querer pasar a ser formal, que si además existía gusanillo, esto lo hacía más difícil todavía. Seguramente tiene razón. Y además añadió que ni él ni yo estábamos hechos para eso.
A las 2.30 de la mañana aún seguíamos hablando y yo estaba cansada. Me hubiera gustado que se fuera a su casa en ese momento. Bone, estás muy mal, ya lo veo –me dije. Eso de cansarme hasta de César me indica el grado de saturación al que he llegado.
Este último fin de semana, libre para mí, nuevamente salí con Samuel. Algunas frases suyas me pusieron en alerta. Me comentó que había hablado con su ex y que le había dicho que él estaba ahora con una divorciada y dos hijos (recordemos que tiene 17 años menos que yo). Al ver la cara de estupor con que me lo miré, se apresuró a añadir: “Bueno, quien dice estar… es una manera de hablar”.
Empecé a pensar que como él mismo reconoce, es el protagonista de mi nueva teoría. Sólo que le falta un detalle, un pequeñísimo detalle: no estoy enamorada de él, ni tan siquiera siento un gusanillo. Así que decidí que también tenía que cortar con eso.
Ayer mismo, que lo encontré conectado se lo solté.
- No podremos salir el fin de semana que nos toca, no puede ser que todos los fines de semana que tengo libres salga contigo, parece que tengamos una relación.
- Yo he pensado lo mismo –enseguida dijo.
¿Cómo que ha pensado lo mismo?, si me dice que tiene mis fechas libres anotadas en su calendario, si me ha dicho si quiero irme con él de vacaciones, si programa mis salidas de sábado y domingo, si…
- Entonces si has pensado lo mismo que yo no hay ningún problema.
- Bueno, cuando quieras sabes que puedes contar conmigo. Pero déjame que te haga una pregunta: ¿has quedado con alguien?.
- No, no he quedado con nadie, pero quiero tener la tranquilidad de poder hacerlo si me apetece.
- Vale, tú ya me dirás y yo miraré mi agenda.
Vayaaaa, ya se ha picado.
Resulta que el señor se enamorisca de V, ella parece jugar con él (al menos yo le soy sincera). Él me dice que si ella le hace caso dejará de verme a mí, pero claro… ella no se decide. Salieron el viernes por la noche, cenaron, tomaron una copa y cada uno a su casa. El sábado sale conmigo, cenamos, tomamos una copa, acaba en mi casa, duerme conmigo, desayuna conmigo, vamos a la playa, come conmigo, hace la siesta conmigo…. y dice que mantiene la ilusión por ella. ¡Inocente!. ¿Y sincero?.
Hace unos días me dijo:
- Aún voy a ser yo tu amor de verano, y más tiempo, si me dejas.
- Lo siento, pero me gustaría tener más de un amor de verano –mentí.
- Disculpa.
¿Es que yo no hablo claro?. Durante la semana pasada tres veces me saltó con: “¿Seguro que no quieres casarte conmigo?”.Ya sé que va en broma, pero a la tercera le dije: “¿Me estás tirando los tejos o qué?”. Naturalmente dijo que no.
- Creo que aún te gusta Koldo, pero yo no quiero ser tan patético como él.
12:30 Permalink | Comentarios (7) | Email esto
06/05/07
Amarga victoria
Aunque parezca increíble, ese fin de semana me comporté, y me quedé en casa conmigo misma. Ofertas no me faltaron, porque está comprobado que cuando uno está receptivo a recibir ofertas, éstas no llegan; y cuando no las quiere, ahí están en avalancha. Es como aquello de morirte por tener pareja, y entonces no ligar ni pagando, y cuando la tienes, te salen moscones por todas partes.
Tuve que decirle que no a Jaime, por tercera vez (creí que ya había entendido que no quería salir más). Le dije que no a Isaac con un correo un poco desagradable. También, aunque un poco más sutil, le dije que no a Armando.
Pero el colofón se lo llevó Koldo.
![]()
Desde aquella noche en la que me volvió a dejar plantada con sólo un “No estoy animado”, cuando faltaban dos horas para encontrarnos, nunca más había sabido nada más de él, y eso que nos habíamos encontrado en el msn más de una vez. Pero había salido sin ni saludarme.
Así que me sorprendió encontrarme un correo suyo, y además bastante directo: “¿Estás sola esta noche?, ¿quieres que nos veamos?”. Sí, lo estaba, pero no le contesté. Al poco rato, otro: “Eooooo”. Yo nada.
Me eché mano al bolsillo, mi móvil estaba vibrando. Había dos sms. Los dos suyos: “¿Qué tal estás?”. Por educación, ya que eso sí lo tengo, le contesté: “Bien, ¿y tú?”.
Volvió a sonar un sms:
Koldo: ¿Quieres que nos veamos?. Paso por tu casa a las 11.00.
Mira que bien, ya lo da por supuesto, incluso me pone el horario.
BdG: No, gracias, ya tuve bastante la última vez con tu plantón.
Koldo: Te prometo que esta vez no te plantaré. Traeré una película.
BdG: No quiero quedar más contigo.
Aunque no lo parezca, me cuesta soltarlo así. Y menos con alguien que hace sólo pocos meses me había interesado.
Silencio.
Cuando ya era de noche me conecté con el portátil delante de la TV. Apareció conectado y... ¡milagro! me saludó.
Eran las 10.30 cuando empezamos a hablar, y las 11.45 cuando nos despedíamos del msn, así que no voy a alargarme mucho con la conversación. Sólo los rasgos más llamativos. Empezó a hablar de las ganas que tenía de verme, que no sólo era sexo, que traería una peli y hablaríamos.
- No, lo siento, pero no –le dije.
- Soy idiota lo sé.
- Un poco sí –añadí.
- Yo quiero verte, que compartamos una película, follar contigo... dormir contigo.
Luego empezó a hablarme del trabajo, de lo muy liado que había estado, de los problemas que tenía.
- Mañana es fiesta, no tendría que irme corriendo como la última vez.
- No, esta noche dormiré sola.
- Tú quieres, lo sé.
- Estoy harta de las relaciones que estoy teniendo últimamente. No quiero que se repita más la historia. Y ni tan siquiera sé porqué me gustabas –añadí.
- Y aún te gusto.
Ahí ya me picó.
- No, ya no. No te confundas.
- Todavía un poco. Si vengo, me abres la puerta, ¿no?.
- No.
- Bone, por favor. No te quiero sólo para acostarme contigo, no sabes lo que he llegado a pensar en ti.
¡Cuánto hubiera dado por oír eso de su boca hace 4 meses!. Aunque ya sé que lo que le pasa ahora es que está encoñado, nada más, aunque quiera disfrazarlo.
- Es que si no he quedado contigo estos días es porque no tenía tiempo y no querías que pensaras que sólo quería sexo contigo. Yo quiero quedar contigo para hacer cosas.
- Lo siento, todo esto tendrías que haberlo pensado antes.
- Lo he pasado mal en el trabajo este mes pasado, y no quería pasar por tu casa y rayarte con el tema. Pero si me dejas te lo contaré un día... Hoy, por ejemplo.
- No, no me lo hagas repetir más. No quiero quedar contigo.
Y cuando le decía esto no sentía ningún tipo de satisfacción.
- Quiero verte hoy, quiero estar toda la noche contigo, y tú también me quieres ver a mí.
- ...
- Sé que quieres verme. Los dos queremos quedar. Tenemos una vida, no la desperdiciemos.
¿Ahora me dice eso?. ¿No fue él quien me plantó la primera vez diciendo que no tenía sentido que nos viéramos más, que no teníamos ningún futuro juntos?.
- Hacemos una cosa, te lo piensas, me desconecto, y me mandas un sms diciéndome qué hago.
Me metí en la cama, y era tal mi cansancio que me quedé dormida. Me despertó un mensaje en el móvil a las 12.30.
Koldo: No me has dicho nada.
BdG: Te lo he dicho antes, no quiero quedar.
Koldo: Vengo, y me abres.
BdG: No vengas, no quiero malos rollos.
Koldo: Bone, please.
BdG: Buenas noches.
Me costó volverme a dormir, pero cuando lo hice, fue con un amargo sabor, ni tan siquiera fue victoria.
20:50 Permalink | Comentarios (6) | Email esto


