27/04/07

De nuevo, otro receso

Ya sé que lo he dicho muchas veces y luego no cumplo. Y no estoy hablando de hacer dieta, que también, hablo de los hombres. Estoy cansada.

Cansada de no encontrar lo que busco, y es que eso, ya lo sé, es muy difícil. ¿Y qué busco ahora? Se podría decir que busco una pareja estable, que no formal. ¿Qué diferencia hay? Pues que una pareja estable quiere decir salir con él habitualmente, sin que haya otros de por medio, algo así como lo que estaba haciendo con Samuel, pero algo “enamorada” para ser mejor. Una pareja formal implica compromiso, explicaciones, futuras relaciones, incluso posible convivencia, y a mi todo eso me da repelús ya sólo de escribirlo.

Pero... ¿eso es posible?, porque entiendo que si empiezas a verte única y exclusivamente con el mismo y te sientas enamoriscada, ¿no caes en la tentación de querer una relación formal? No lo sé, la verdad.


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Cansada estoy de Pelayos, Isaacs (aunque con éste último aún no haya quedado nunca), con ellos siempre todo pim-pam. Cansada estoy de tíos aburridos como Julio o Koldo, cansada de indecisos como Celso o Ernest.

Ayer, para hacer la despedida, había quedado con César (antes C), eso sí. “Mal empiezas a cumplir tu propósito” dice mi amiga. Bueno, es que César es distinto, es para mí como el Derek de la Obregón, hasta diría que tienen una tirada. A parte de que está como un queso, es la mar de divertido y charlatán, nunca me aburro con él. Al final se le complicó el tema, y recibí un mensaje diciéndome que después de una reunión, el jefe les había llevado a cenar. Me decía que si prefería dejarlo para otro día. Pues aunque parezca increíble, estaba deseando recibir un mensaje como ese, porque lo único que me interesaba en esos momentos era irme a la cama, pero a dormir.

Ayer noche, antes de eso, estuve hablando con Samuel en relación a este tema. Le expuse mi teoría.
- Tal vez algún día pueda ser yo –se aventuró.
- No, eso seguro que no. Además, tú ya tienes la cabeza ocupada, digo el corazón.
- Pero eso puede cambiar.
[Sí claro, en cuanto ella le falle (que le fallará), entonces ahí está la buena de Bone para cubrir la baja]. Pero no, eso no se lo dije.
- Yo soy una persona que se mueve por impulsos, en estos temas o es blanco o es negro, nunca gris. Y si no pasó desde el principio, ya no pasará.
- Ok –sólo dijo.

Mis sentimientos funcionan así. Desgraciadamente suelen ir de más a menos, nunca de menos a más. Los chicos que me han interesado un poco, léase Koldo, por poner un ejemplo, han empezado con empuje, pero luego (aunque haya sido él el que no sabe lo que quiere), yo me he deshinchado enseguida. O Ernest, que si me interesa es porque aún no hemos tenido más que una comida, que de haber tenido algo más, seguramente habría perdido yo todo el interés.

Aunque en realidad, lo que estoy buscando se parece en algo a la relación que tengo con él, con Samuel, sólo que me gustaría estar enamorada, aunque fuera un poco.

Debería dejarme de salir con bollycaos, ya que éstos no pueden ofrecerme lo que supuestamente estoy buscando. Últimamente, mis romances oscilan desde 20 años menos que yo y subiendo. Sé que suena un poco extraño, y hay mucha gente que cree que eso no puede funcionar, pero justamente el que se lleva el record es César, y al fin y al cabo es con quien mejor me llevo. Decía que me planteaba dejar de salir con los yogurines, pero si luego lo pienso, los de mi edad, que están pasando la crisis de los 40, te das cuenta de que te la meten (la trola, digo) porque presumen de solteros, separados, incluso viudos (como Cosme), y al final todos tienen una magnífica esposa sobrellevando ingenua, o no tan ingenuamente, sus cuernecillos. Y eso a mí no me apetece.

Me aventuré a conocer un madurito (más joven que yo, pero) italiano, Enrico. Bueno, de momento conocer a través del msn. Pero al segundo día se declaraba totalmente enamorado (apasionados que son ellos) y bombardeaba mi móvil con mensajes de “Te quiero”. Y yo digo, cuando eso viene de latinoamericanos sabes que lo que en realidad quieren es el pasaporte (menos Marcos, que sé que era sincero), pero… ¿un italiano?. Miedo me da esa gente. Tampoco me gustan los obsesionados.

Así que ahora me encuentro en este trance, y no me apetece nada quedar con nadie. No sé cuánto durará esta decisión, que conociéndome... pero este fin de semana, que no tengo niños, me lo dedicaré única y exclusivamente a mí.

17/04/07

Mucho lirili y poco lerele

Hartita me tienen.

Parece ser que cuando Dios creó al hombre, debía estar medicándose, porque si no, no me lo explico. Y además, la primavera parece que la sangre no les circula más arriba del ombligo.
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Sin embargo, mucho ruido y pocas nueces: Koldo, Pelayo, Isaac, Julio, Celso, y aparte Ernest y Samuel.

Esta vez con Koldo El indeciso ya sí que sí, me refiero a mandarlo ahí donde no pueda verlo más. Habíamos quedado para el sábado ya que Samuel El amigable estaba fuera de viaje. Días antes hablamos del fiasco de la última vez.
- Es que no te quedaste como habíamos quedado –me quejé.
- Al día siguiente trabajaba.
- Pero no estuviste ni una hora –añadí.
- Había venido con un coche que no era mío. Lo siento, pero la próxima vez te aseguro que será distinto, iremos a cenar, me quedaré a dormir, hablaremos y haremos lo que sea toda la noche, vete preparando.
- Eso si es que vienes –dije conociéndole.
- Me pones megacachondo y quiero quedar contigo.

Viernes tarde, le mando un sms preguntándole si el sábado nos vemos. Contesta a las 2 de la mañana: “¡Y tanto!”.

Sábado mañana, nos encontramos en el msn. Me pone la cam de entrada, y me dice que tiene que irse. Entonces, ¿para qué me la pone si la quita al cabo de 5 segundos?. Le pregunto si quedaremos y me vuelve a asegurar que sí.

Sábado 6.30 de la tarde, nuevo sms: “¡Hola!, no puedo ir, ¡nos vemos!”. Pues… va a ser que ya no nos vemos más, eso te lo aseguro. Porque aún estoy intentando encontrarle las gracias que hicieron que hace cuatro meses me interesara por él, porque es aburrido, indeciso, pesimista… todo lo contrario de lo que creo que soy yo.

Esta vez sí que sí.

Jaime El limpio se volvió a animar con otro mensaje. Volví a contestarle educadamente, a la tercera le voy a mandar donde no le van ni a encontrar.

Antes de que Koldo me plantara, yo, suponiéndolo, después de hablar con Celso El nene (a quien no conozco personalmente todavía), y tontear bastante por su parte, le digo si quiere quedar conmigo ese sábado. Me dice (¡ojo al dato!): “Lo que pasa, Bone, es que estoy con una chica, pero te tengo en mente y me encantaría hacerlo contigo”. Ummm, pues vaya, a mí así se me pasan las ganas, y eso que el chico me encanta.
- Entonces nada.
- Picaste –dice riendo- estaba con una chica, pero ya nada. No me hagas caso, a veces se me va la olla, son bromas mías.
Ya, ya sé que se os va la olla demasiadas veces.

De repente reaparecen aquellos que de tanto en tanto resucitan de entre los muertos. De rebajas.

Isaac El chúpamela (antes In), de quien tampoco tenía noticias desde hacía meses me empieza a mandar perdidas al móvil. Me conecto y me dice que quiere quedar conmigo. “Haré todo lo que me pidas”, me dice. No, si yo no quiero nada, quiero que se olvide de una vez por todas de mí. Ni tan sólo nos conocemos en persona, ni ganas tengo, porque lo único que quiere es una cosa (y además concreta), y, como todos, con prisas. Lo lleva claro.

Había recibido tropecientos sms, ¿cómo no? de Pelayo El bocas (antes P). Tuve que apagar el móvil pues llevaba toda la noche taladrándome con sus mensajes y llamadas. Decía que iba a venir de Madrid y que quería verme.
- Te denunciaré por tenerme así y no hacerme caso –dijo una de las veces que contesté al teléfono.
- Yo a ti por acoso sexual –reí- ¿qué quieres ahora?.
Pero la verdad es que me cansa. Además, también mucho bla-bla-bla… para luego nada, como aquel día que me hizo recorrer media Cataluña para hablar media hora.

Dejo un mensaje a Julio El conformista (antes Jok), quien lleva más de un año queriendo quedar conmigo. También, después de meses sin noticias, me manda un mail:


De: Julio

A: BdG
Hola Bone, te echo mucho de menos. No puedo olvidarme de ti. Besos.


A lo largo de este año intenté quedar con él dos veces: la primera me soltó que estaba casado. La segunda, después de disculparse mil veces, me dijo que estaba en trámites de separación y no se atrevía a estropearlo. Luego hablamos una tercera vez por msn para decirme que ya se había separado.

Le dejé, pues, un sms para ver qué hacía el sábado por la noche. Me contesta otro: “Hola, mi bella, estoy fuera con un amigo. Llegaré de madrugada, espérame. Cielo, ¡cómo te deseo!, ¡qué mala suerte la mía!, quiero estar a tu lado”. Pero no, no es eso lo que yo quería, que apareciera de madrugada en mi casa para pim-pam fuera. Estoy harta de eso.
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Por tanto, al final esa noche, después de tanto trajín, y sola en casa.

Ernest El inexplorado , nada, claro, lo que sucede es que soy tan imbécil cuando quiero que aún le diría que sí si se dignara a aparecer. Lo que más me cabrea, porque me cabrea y mucho, es que si no iba a querer quedar…¿para qué coño me manda un mensaje diciéndome lo mucho que le gustó conocerme y qué cuando volvíamos a quedar?. ¡Hombres…!.

Samuel, caso aparte. Hemos hablado después de este fin de semana y queda mucho por decir, pero tampoco quiero extenderme demasiado hoy. Lo único que puedo decir es que dentro de lo malo es lo mejor.

11/04/07

Hombres, ¿quién los entiende?

He dejado claro que los hombres me gustan. Aunque ya he dicho para qué.

Dicen que las mujeres somos complicadas, quizá más rebuscadas, sí, pero ¿complicadas?, ¿más que ellos?. Quien lo afirma es que no está en mi pellejo, eso está claro. No voy aquí a alargarme con la historia de mi vida, ni tan siquiera con la historia de mi blog, que sería más largo que un día sin pan. Sólo una breve reseña de mis últimas apariciones.
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Parece que la primavera se está haciendo notar, pues de repente, empiezo a recibir mensajes y llamadas de hombres de los que hace tiempo no tenía noticias. Pero no es eso de lo que quiero hablar.

A mediados de Enero hablé de tres que estaban en mi mente Tres eran tres.

El sábado encuentro un mensaje en el móvil, de Jaime (antes Jr), con el que salí una noche hace cuatro meses, y que ni fu ni fa. Imagino que yo a él lo mismo, pues a pesar de que hubo tema (claro, ellos siempre quieren tema, y yo soy libre de decidir...) después de ese día hablamos tres veces creo. Las tres veces no pasaron de cuatro líneas, porque de repente me decía: “Bueno guapa, voy a ducharme”. No entiendo yo las ganas que le entraban de repente al muchacho de pegarse una ducha en el momento en que hablaba conmigo. O le picaba algo o yo no sé. Pues me encuentro un sms suyo, decía. A mí, hasta me pareció bien que se identificara, pues lo normal hubiera sido que hubiera borrado su número de mi móvil. El sms decía: “Hola wapa, soy Jaime. Te apetece kdar un rato esta noche? Tengo ganas d verte. Un besazo”. Pues no, yo no tengo ningunas ganas de verte. ¿Será posible?. ¿Ahora se acuerda de mi?. Además de limpio, era bastante aburrido.

Está Cosme (Cs), de quien dije que me parecía muy interesante. Cuando le conocí dijo que era viudo, yo, desconfiada, le pregunté si era así. Dijo que sí, pero nunca hablé más del tema, pensé que si no era cierto, ¿para que darle opción a inventarse una película?. En este tiempo hablamos mucho, por teléfono, vía sms, vía msn... A veces me llamaba de madrugada (lo cual me hacía creer que tal vez sí era cierto que era viudo). Hablábamos de quedar algún día, pero no era de mi ciudad, aunque me decía que en fin de semana no, por los niños –decía él- y yo ya sospechaba, pero también podía ser cierto. Hemos estado un tiempo sin hablar, y no hace mucho le vi conectado en el msn. Una fotografía nueva, encabezada con el nombre de “Mi familia”. Él, la hija que yo ya había visto y ... una mujer. ¿Será zopenco?, cómo mínimo, si quería que lo supiera, ¿qué le costaba decirlo? ¿por qué poner la foto ahí de ese modo?. Parecía una provocación: Toma, para que te enteres. ¿Qué me entere de qué?, si a mí qué más me da. Si hay algo peor que un hombre posesivo y celoso, es un hombre mentiroso, y mira por donde, hijo, tú tienes todas las gracias.

Ernest, sin noticias... y sin comentarios.

Koldo...
umm, éste sí que tiene tema. Ya sé la opinión que tenéis-tenemos todos de él. Pero hay que reconocer una cosa: tiene una virtud, y ya se la reconoció él mismo la última vez. Yo vibrador ya tengo, pero... no es lo mismo, así que a pesar de lo que pueda pensar de él y de la mayoría de los del mismo sexo, en el fondo... los necesito.
Aparece el lunes conectado (aquí festivo).
- ¿Qué haces? -empieza.
- Intento instalar algo en el ordenador y no me salgo.
- Vengo y te lo instalo yo.
- La verdad es que no me apetece follar quedar esta tarde.
- ¡Qué fina eres!.
- Fina no, clara y sincera, y no como otros que le dan mil vueltas a las cosas, para acabar haciendo sólo una.
Porque es eso. Vale, hubo un día que lo miré distinto, e incluso (ingenua de mí a veces) llegué a pensar que por él dejaría de salir con los demás. Pero ese día ha quedado un poco lejano (cuatro meses atrás). Ahora, eso sí, hay que reconocerlo, tiene una virtud, y la aprovecho; eso sí, cuando YO quiera.

Y para terminar... también le toca recibir a Samuel. Pero no, con él no seré muy dura, porque es encantador, pero... ya se lo dije el lunes: “Eres buen tío, pero eres eso: un tío”.

El ha estado tonteando con algunas este tiempo, y yo sabía que los fines de semana en que yo tenía niños, él se veía con una en concreto. Hasta ahora no había pasado nada –y me refiero a sexo- (ya sabemos que él es un poco lento en este campo), pero sabía yo que este fin de semana pasado, habría tema. El me había hablado de ella, igual que, según parece, a ella le había hablado de mí.

Estábamos en que el lunes le pregunté que cómo había ido todo. Me dijo que le estaba dando la impresión de que ella se estaba enamorando. Bueno, eso le parece a él de todas con las que contacta (ingenuo, por otra parte). Y es que yo, ya sabemos todos la opinión que me merece el amor. Si ya es difícil encontrar la media naranja, más difícil, sino imposible, es que ésta viva exactamente en tu misma zona (léase entorno, ciudad o, incluso, arriesgándonos mucho, provincia). Sería toda una casualidad o un acto de inmensa buena suerte. Bueno, estábamos en que me empieza a contar que la niña en cuestión parece que se está enamorando, y que ella lo tiene confuso, porque tiene miedo de lo que pase a partir de ahora, de perder esa amistad... etc. Muy bonito y dulzón todo.

Y digo yo, si ella también se está beneficiando a otros chicos (que se lo ha reconocido a él) y lo sigue haciendo, ¿a todos les vende la misma película?, y si está con otros, ¿por qué le molesta que él se vea conmigo?. Bueno, no es a ella a quien voy a juzgar, porque no la conozco de nada, me parece más bien una actitud infantil la suya, eso sí, pero... es con él con quien me quiero meter.

Le dije que a mí me daba la impresión de que ésta tal vez sí se esté enamorando, pero lo que yo estaba viendo es que él también estaba cayendo. Al final, tuvo que reconocerlo. Bien, hasta ahí bien. Pero luego me dice que a mí quiere seguir viéndome. “Ojalá pudiera verte hoy, ya te echo de menos”.
- Pues depende de cómo te lo enfoquen, quizá tendrás que dejar de hacerlo.
- Ni de coña, niña.
- Si ella va en serio...
- Aunque vaya en serio, no pienso dejar de ver a una persona que me parece de puta madre. No pienso pasar de ti ni de coña.

Entonces... digo yo, si está reconociéndome que se está enamorando de ella, ¿eso es amor, si quiere seguir viéndome a mi?. ¿Está enamorado si está a la espera de que ella sepa lo que quiere, y si ella no lo sabe, él sigue en el mercado (como él dice) tan tranquilamente?. ¿Amor no era aquello que....?
- Quiero ir a la playa contigo, tal y como habíamos quedado, y cenar en el jardín de tu casa, y...
- Eso será si te dejan.
- Más vale que me dejen, que si me atan cortito....

Y ante todo esto es cuando me alegro de llevar esa coraza helada que acarreo desde hace tanto tiempo. Tiene sus inconvenientes, lo sé, pero también sus ventajas, como en momentos como estos. Con estos calores, a veces se ha deshecho un poquillo y ha dejado entrar, no al amor, pero sí alguna curiosidad o alguna pequeña llamita, que rápidamente se ha apagado, viendo lo que se ve.

Total, que nos hemos jugado una cena. Si ella reconoce estar enamorada, paga él. Y yo ya he empezado a buscar restaurante, le saldrá cara la broma, pero seguro que lo paga con gusto. Aunque no acabo de entender lo que es el amor, quizá alguien pueda explicármelo algún día.

06/04/07

La Ley de Murphy, ya lo decía yo...

¡Me encantó comer contigo el otro día! ¿Cuándo repetimos con más calma?.

Dije que esas fueron las últimas palabras de Ernest vía sms. Pues sí, eso dije y eso afirmo. ¡Sus últimas palabras, porque… nunca más se supo!!!!!!!!!.

Así que los que dijeron que sonaba estupendamente, que la próxima cita sería pronto, que parecía majo, incluso que daba un poco de envidia, se equivocaron. Al igual que me equivoqué yo, para qué engañarme.

A ver, yo puedo entender que el día que nos conocemos, al terminar, diga un: “Repetiremos, ¿no?, aunque la próxima vez será una cena”, y esa afirmación pueda ser todo lo contrario de lo que él piense en esos momentos, porque se diga en un momento de querer quedar bien y de no herir susceptibilidades. Yo no soy de las que insisten ni se ponen pesadas, así que si él, después de este encuentro no hubiera dicho nada más, pues ahí se hubiera quedado el tema por mucho que Ernest me hubiera parecido interesante que, lamentablemente, me lo parecía.

Pero claro, aunque tarde, como dice uno de mis lectores, el lunes, después de 5 días, me deja el mensajito de que cuándo repetimos, y yo, rauda, le contesto que cómo le va el jueves.

Mudo.
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Porque ya que pregunta digo yo que podría contestar un: “sí, me encantaría”, un “no, no me va bien”, un “miraré mi apretada agenda” o “me lo he pensado mejor y he encontrado a otra” si es que hace falta. Pero… ¿silencio?.

El día que comimos juntos me dice que soy la única que ha esperado. Parece ser que eso de anular la cita varias veces no era única y exclusivamente conmigo. Eso podía ser por dos motivos: o porque estuviera desesperada por salir con él, aunque tuviera que esperar una y otra vez (que os aseguro que tampoco era mi caso), o porque teniendo ya la agenda bastante ocupada, pudiera esperar tranquilamente a que se hiciera un hueco en la suya (que viene a ser lo que pasaba).

Mensajes suyos como: “Me ha surgido un viaje de última hora, pero seguiré insistiendo”; “No te lo creerás!. Tenía que regresar de Madrid por la mañana y aún estoy ahí. Aunque creo que podré llegar. Besos “; o este otro: “Acabo de aterrizar y es tardísimo, me ha sabido fatal con las ganas que tengo de conocerte. ¿Ahora entiendes porque no me aguantan en una relación?”; y éste: “Ahora estoy en Málaga, pero seguiré insistiendo, quiero conocerte, sí o sí”; y más: “Estoy tan liado que apenas hablamos, y aunque no hablemos, tengo las mismas ganas de conocerte que siempre”. Si él no hubiera mandado un sms una madrugada diciéndome que estaba terminando el máster y si podía esperar, estaría encantado de quedar conmigo por fin, nunca le hubiera mandado yo uno diciéndole: “Hola, Sr. Máster, ¿cómo lo tenemos?”. No me gusta perseguir a nadie, para eso soy un poco escasa.

El miércoles almuerzo con mi amiga Sonia, la escritora, mi amiga de toda la vida, desde que íbamos al colegio, con diez años… así que mira si ha llovido. Ella no sabe nada de mi blog, claro. Primero, no acaba de entender mi forma de pensar, pero… por otro lado, tampoco tengo ganas de que critique mi manera de escribir, ya sé que no es ninguna maravilla, pero me hace bien. Ella lo escribe en un periódico, y encima le pagan. Pero bueno, estamos en que me estaba hablando de la promoción y ventas de su libro, alternando con la explicación que yo le hacía de mis amiguetes, Samuel, Koldo y… naturalmente, Ernest.
- Bueno, si tienes tres es que no te interesa ninguno.
- No, pero podría interesarme por uno de ellos, si él quisiera.
En esos momentos sonó el móvil (desgraciadamente, el de ella), así que aproveché, ya que hablar de él me lo había hecho recordar, y le mandé un nuevo sms: “¿Te va bien mañana noche, antes de que te vayas?”. Ya que de nuevo, por trabajo, se iba a ir 15 días fuera.

Nuevamente, silencio. Decidí, en ese momento, que era mi último sms hacia él.

Viernes tarde, me conecto unos minutos. Allá aparece él. Le dejo la oportunidad de que diga algo. Otra vez nada. Sale sin ni despedirse. Segundos después le pongo un “No admitido” grande como la copa de un pino.

Ya lo decía yo, la Ley de Murphy. Y es que no falla. Aunque exista una sola posibilidad de que algo vaya mal, seguro que irá mal. Pero, no sé porqué, no me afecta.

01/04/07

Dos bien diferentes

Una pregunta de las que corre en el aire: ¿Qué pasa con Samuel y Koldo?.

Recibí un mensaje de Samuel:


De: Samuel
A: BdG
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(...)
Esto te puede servir para conmigo... Samuel o para el que se pone azúcar en el café, jajaja.
(...)


(Para quien no lo vea bien, ella lleva un post-it en la frente con su nombre)

Le contesté que iba a salir a comprarme una docena de paquetes de inmediato.

Con Koldo me equivoqué la última vez que dije que creía que no iba a verlo más. El mismo día que hablé con Samuel, me aparece conectado. Al principio ni saludaba, y tuve que hacer yo el gesto:
- Hola antipático –dije con sorna.
- Tu no tenias una cita hoy? (Se refería a Ernest).
- Hemos comido juntos –le respondí.
- ¿Y qué tal? ¿bien?.
- Agradable.
- ....
- Sólo he dicho agradable.
- ¿Cómo yo o mejor? –dijo volviendo a las andadas.
- Diferentes.
- ¿Volverás a quedar? ¿Quieres quedar mañana conmigo?.
- ¿Y qué haríamos?.
- Podríamos cenar en tu casa, ver una peli... Si tienes niños, puedo venir cuando duerman, y sólo hablamos un rato.
Se produce un silencio por mi parte.
- ¿Crees que soy un aburrido, no? –añade.
Sigo en silencio.
- ¿Te lo pasas bien conmigo? –insiste.
- Sí, en la cama.
- No me refería a eso.
- ¿Cómo que no?, si es lo único que hacemos... (Porque si yo le veo es porque también me interesa el tema, pero no voy a ir engañándome creyendo que él está mínimamente interesado en mí).
- Pues vengo mañana y hablamos solamente. Cenamos, te enseño el trabajo que estoy haciendo, me quedaré a dormir, y verás que tengo tema de conversación.
- Estoy segura de ello, aunque de momento no me lo has demostrado.
- Soy un buen tío –dice entristecido.
- Lo sé, por eso me gustabas.
- ¿Por qué siempre hablas en pasado?. ¿Ya no te gusto?.
- Sí, si no no te diría que podías venir. Dime, y yo.. ¿te gusto?. Mójate alguna vez.
- Mucho.
- ¿Sexualmente?.
- Sí, mucho, pero también como hablas, tienes conversación, no como yo.
Al final quedamos en que el al día siguiente pasaría por casa.
- Eso si al final no te entran las miles de dudas que siempre acarreas –tuve que añadir.
- No faltaré.

Volví a hablar con Samuel. Me contó que había salido con una amiga.
- Pero sólo a tomar a cenar y a tomar algo, eh. Que cuando yo digo que sólo es eso, sólo es eso.
- A ver si te tendré que pasar alguno de los post-it que he comprado.
- No te hará falta, no creo que vaya a equivocarme contigo.

Y es que a mí no me importa que salga con otras chicas, igual que él no se mete con quien salga yo. Creo que yo hasta me reiría si me llamara con el nombre de otra. Samuel es simpático, atencioso, divertido, conversador, tolerante y un buen tipo.

Al día siguiente, Koldo apareció en casa. Empezó a bombardearme con que había venido con el coche de la empresa porque el suyo se había quedado encerrado, y estaba arrepentido.
- ¿Me vas a pegar la vara todo el tiempo con el tema del coche?, olvídate de eso, ahora ya estás aquí.
- ¿Y qué tal todo? (su frase preferida y casi única si no es para lamentarse por algo).
- Bien, muy bien –digo sonriendo condescendientemente.
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Se acerca a mí, me besa con pasión, como él sabe hacer, y ya nos liamos, allí mismo en el sofá, en lo que siempre viene siendo. Con el corazón aún acelerado me pregunta:
- ¿Qué tal?.
¿Cómo que qué tal?, ¿no ha visto que ha ido bien?, y ... si no hubiera ido bien, ¿qué tengo que decir?: uiii, fatal hijo, háztelo mirar????. Con la poca confianza que tiene para la mayoría de las cosas, sólo me faltaría decirle algo así, para acabar desmoralizándolo.

Claro que luego me mira y dice: Es que soy bueno. Pero no lo dice con ironía, ni de broma, lo dice auténticamente convencido.

Nos sentamos el uno al lado del otro.
- ¿Y qué tal todo? –dice por enésima vez- ¿has cenado?.
- No, claro que no.
- Yo sí.
Le miro sorprendida.
- ¿A qué hora? ¡si has llegado a las 8.30!!!!!.

Y digo yo: ¿no habíamos quedado que cenaríamos algo, charlaríamos, me enseñaría su dichoso proyecto y.... a lo mejor (léase con sorna) pasaría algo?. Porque por ahora lo único que había pasado era el algo, y veía yo que eso iba a ser todo.
- ¿Por qué me miras y sonríes? –dijo.
(Porque estoy contando cuánto tardarás en decirme que tienes que marcharte).
- Mañana trabajo y tendré que levantarme pronto -dice al fin.
- Ahhh.
Dicen que la infelicidad te hace susceptible y reaccionaria, te aparta de la diplomacia y del posibilismo, te resta flexibilidad y comprensión. Pero como yo, a pesar de todo, me siento la mar de feliz, sigo a la expectativa, a ver hasta donde puede llegar.
- ¿No teníamos que hablar tú y yo? –digo partiéndome el pecho ya.
- Ya lo hemos hecho.
- Ah sí, tienes razón, me has martilleado 15 minutos con el tema del coche y... que yo recuerde nada más. Es verdad, hemos hablado mucho.

Se levanta murmurando que tiene prisa, yo le miro y sigo sonriendo.
- El jueves que viene podemos quedar, tendré todo el tiempo que quieras. Entonces sí que me podré quedar.

Hago una mueca de burla y levanto la ceja. No estoy tan desquiciada y, mucho menos, tan necesitada. Le acompaño a la puerta.
- Anda, ve, i que et moqui la iaia (expresión catalana cuya traducción literal es: que te suene los mocos tu abuela) o sea, anda y que te den.